¿QUÉ SON LOS BUENOS MODALES?
Tal vez parezca que es algo anticuado escribir hoy un cuaderno sobre los buenos modales. En un mundo donde la educación parece que se va difuminando, siendo competencia de todos y a la vez de nadie, en un mundo donde se tiende al igualitarismo, puede parecernos algo atrasado.
Sin embargo, precisamente por la importancia de resucitar el valor de la persona por su dignidad de hijo de Dios, la importancia de Dios sobre todas las cosas y la belleza de las cosas bien hechas, hemos decidido escribirlo.
Este cuaderno está pensado para ser leído en familia, y para hacer ejercicios prácticos que ayuden a fijar los hábitos. Para ello al final de algunos capítulos hemos resumido algunos consejos básicos, indispensables para los niños más pequeños. Posteriormente, y sobre esos “básicos”, pueden irse aumentando los conocimientos, suponiendo los anteriores.
Hemos pensado este pequeño manual como un instrumento fundamentalmente práctico, por lo que no hemos ahondado demasiado en situaciones sociales en que la mayoría de nosotros no nos veremos jamás, y hemos querido que tuviera un cierto aire familiar, que esperamos haber conseguido. |
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LOS VIP
Llamaremos VIP (very important people ¿o person?) a las personas que, ya sea por su edad, sexo o puesto en la sociedad, merecen una consideración especial.
Es VIP la mujer respecto al hombre, los ancianos respecto a los jóvenes, los jefes respecto a los subordinados, las personas consagradas a Dios y quienes ostentan cargos importantes (Papa, Obispo, Sacerdote, Rey, Alcalde, etc.).
En estos tiempos de excesivo “igualitarismo” entre varones y mujeres, no está de más recordar el valor de la cortesía.
ALGUNAS GENERALIDADES
La postura debe ser erguida, con los hombros hacia atrás, sin encorvarse. Se debe evitar meter las puntas de los pies hacia adentro (indica timidez) o colocarlos demasiado hacia fuera (como Charlot…). Lo correcto es tener las puntas de los pies dirigidas hacia el frente, con un ángulo de unos 20º.
Al caminar hay que evitar gesticular excesivamente con los brazos, andando con suavidad, y sin hacer ruido ni taconear.
Tampoco debemos colocar las manos “en jarras”, apoyadas en las caderas.
Si hay que estar de pie no apoyarnos en los muebles o en la pared.
Debe procurarse que las manos no se dejen llevar por reflejos nerviosos, tocándose los pendientes o la corbata. Por supuesto que jamás debemos meternos los dedos en las orejas o la nariz.
Al toser, bostezar o estornudar (gestos todos ellos involuntarios y que deben ser discretos) debemos taparnos la boca con la mano o el pañuelo. Cuando tosamos o estornudemos, debemos girar la cabeza hacia un lado para no molestar a nuestros interlocutores, especialmente durante las comidas. Al utilizar el pañuelo para la nariz, se desdoblará por entero (debe estar limpio, por supuesto), se usará con discreción y se guardará enseguida, sin quedársele mirando fijamente después de sonarse.
Aunque el sombrero ha caído en desuso, hay que saber que los hombres siempre deben descubrirse la cabeza , ante un VIP, al entrar en la iglesia y en casa ajena. Las mujeres pueden permanecer con la cabeza cubierta.
Cuando estemos sentados, los brazos se pueden apoyar en el regazo o en los brazos del sillón. No pasar el brazo por el respaldo del sillón propio o ajeno. Es mejor no apoyar el codo en el sillón para sostener la cabeza, mucho menos cuando estemos sentados en una mesa durante la comida.
Es mejor no cruzar las piernas mientras se está sentado (en especial para las señoras), ni enroscarlas en la silla, ni colocarse en la silla “tirado” , estirando las piernas hacia delante, en lugar de erguido apoyado sobre el respaldo.
Es una gran falta de educación la impuntualidad, así como ser puntual es una virtud excelente en una persona. El que llega tarde no demuestra consideración con el tiempo ajeno, además de mostrar que no sabe organizar su tiempo de modo adecuado. Siempre que quedemos con alguien o tengamos que llegar a cualquier lugar (especialmente a la iglesia antes de la Santa Misa) es prudente calcular el tiempo para llegar antes. De este modo llegaremos a tiempo normalmente, aunque suceda algún pequeño contratiempo.
Procuraremos estar siempre presentables, limpios, bien peinados, con el cabello correctamente cortado, así como las uñas cortadas y limpias. Los varones, bien afeitados. Está bien usar colonia con moderación, pero sin dejar un rastro de perfume por donde vayamos.
BÁSICOS SOBRE GENERALIDADES
- LLEVAR LAS MANOS Y UÑAS LIMPIAS.
- IR BIEN PEINADO.
- PEDIR LAS COSAS POR FAVOR Y DAR LAS GRACIAS.
- LLAMAR A LAS PERSONAS MAYORES Y DESCONOCIDAS DE “USTED”.
- NO INTERRUMPIR EN LAS CONVERSACIONES A LOS MAYORES.
- SER MUY PUNTUAL SIEMPRE.
- LEVANTAR LA MANO ANTES DE PREGUNTAR EN CLASE.
- TAPARSE LA BOCA CON LA MANO AL TOSER, BOSTEZAR O ESTORNUDAR Y APARTAR LA CABEZA HACIA UN LADO.
- PERMANECER DE PIE SIN BALANCEARSE NI APOYARSE.
- NO METERSE LOS DEDOS EN OREJAS O NARIZ.

¿HABLAMOS?
Al entablar la conversación, es importante tener en cuenta que se debe hablar en un idioma que entiendan todos los presentes. Al dirigirnos a alguien es importantísimo sonreír y no olvidar las palabras mágicas: “por favor”, “perdón” y “gracias”. No hay que interrumpir a alguien cuando está hablando, especialmente si es un VIP.
No se debe hablar con alguien con chicle en la boca. Tampoco es muy apropiado ir comiendo por la calle, ni fumar al dirigirse a un VIP.
Los temas deben ser tales que todos los presentes puedan participar, sin referirse exclusivamente a temas profesionales cuando hay otras personas delante que sean ajenas a la profesión.
En una conversación es inapropiado contar cotilleos o murmuraciones, no es propio de una persona bien educada y menos de un cristiano. Deberemos intentar cortar los intentos de crítica en las conversaciones por parte de otras personas, dando a entender que no estamos de acuerdo. Tampoco hay que hablar de asuntos familiares internos.
Al hablar hay que intentar no gesticular con las manos en exceso, es mejor describir las cosas con las palabras apropiadas.
Debemos mirar a la cara a nuestro interlocutor, mostrando interés por lo que dice, sin dejar caer la mirada al suelo o al techo, pero sin mirarle con excesiva fijeza.
Cuando nos queramos referir a alguna persona, deberemos describirla o decir su nombre, sin señalarla. También es importante no usar muletillas (“o sea”, “guay”, “tío”…) ni palabras de mal gusto, y llamar a las cosas por su nombre (no diciendo “algo”, “cacharro”, “chisme”…).

BÁSICOS DE LA CONVERSACIÓN
- LLAMAR A LAS COSAS POR SU NOMBRE
- NO DECIR “TACOS”
- NO INSULTAR A NADIE NI CRITICARLO.
- NO HABLAR A VOCES.
- NO HABLAR A ALGUIEN IMPORTANTE COMIENDO CHICLE.
- NO SEÑALAR A LAS PERSONAS.

¿DAMOS UN PASEO?
El comportamiento en los lugares públicos muestra fácilmente la educación recibida por cada uno en los más pequeños detalles.
Repasemos algunos.
En la calle, el hombre camina por el lado de fuera si acompaña a una mujer, evitándole así salpicaduras de vehículos, ladrones de bolsos u otras incomodidades (del mismo modo al VIP debe reservársele el lado de dentro). Hay que dejar también al VIP el lado de la barandilla cuando se va por una escalera. Las escaleras deben subirlas y bajarlas los varones delante de las señoras.
Se va delante cuando se trate de conducir a un VIP por un lugar desconocido, para facilitarle el paso, e ir abriendo las puertas delante de él.
Si no hay pared, por tratarse de un espacio abierto, como un parque, debe cederse al VIP la derecha. Si son varias personas las que pasean, el VIP debe ocupar el lugar central.
Hay que adelantarse también a salir del coche antes para abrir la puerta al VIP y ayudarle a bajar del coche.
En los coches el lugar de “honor” es detrás del copiloto. Asimismo el conductor del coche es el encargado de dirigir la conversación en el coche, especialmente cuando se trata de personas desconocidas entre sí.
Cualquier persona educada evita gritar en la calle, armar escándalo o saludar a alguien que va por el otro lado de la calle dando gritos. Por supuesto se evitarán actos vandálicos como realizar pintadas o agredir a otras personas.
Hay que evitar usar el teléfono móvil en exceso, en especial cuando vamos por la calle (evitar gritar), en un ascensor, en un transporte público… Es preferible utilizar el teléfono para lo necesario y evitar conversaciones personales en estos lugares públicos, que pueden incomodar a las personas que nos rodean. Si necesitamos coger el teléfono mientras estamos hablando con otra persona pediremos disculpas por adelantado e intentaremos que la conversación sea mínima para no dejar a nuestro interlocutor “colgado” mientras nos espera.
En los transportes públicos se debe dejar salir antes de entrar, y ceder el paso a las personas mayores y a las mujeres para que entren primero. También se debe ceder el asiento a las personas mayores, impedidas, embarazadas y a los que llevan en brazos a niños pequeños.
Intentaremos no pisar ni empujar a nadie en el autobús o metro, y si esto ocurre accidentalmente pedir perdón inmediatamente, y pedir permiso para que nos dejen pasar cuando vayamos a salir.
En el cine o teatro se debe estar en silencio, evitando los cuchicheos con nuestros compañeros de asiento, comer ruidosamente o manifestaciones de risa o terror demasiado estruendosas.
Cuando el espectáculo lo merezca aplaudiremos, evitando los silbidos, abucheos y otras protestas. Si el espectáculo no es digno (por ser indecente u ofensivo, por ejemplo), lo correcto es abandonar la sala, demostrando así que no estamos de acuerdo con él. Si es una película de cine que ya hemos visto, está muy mal reventar las escenas siguientes diciendo lo que va a pasar.
BÁSICOS SOBRE PASEOS
- DEJAR A LA PERSONA MAYOR EL LADO DE LA PARED O LA BARANDILLA AL BAJAR O SUBIR LA ESCALERA.
- DEJAR SENTARSE A LAS PERSONAS MAYORES EN EL TRANSPORTE PÚBLICO.
- ESTAR EN SILENCIO EN EL CINE O TEATRO. NO SILBAR NI ABUCHEAR.
- MANTENER EL MÓVIL APAGADO EN LUGARES PÚBLICOS DONDE SE REQUIERA SILENCIO. NO LLEVARLO A CLASE.
EL TELEFONO
El teléfono es un medio muy sencillo y rápido de comunicación que se usa o bien para dar un recado breve o aviso, o bien para charlar entre personas entre las que existe una cierta confianza.
Cuando telefoneemos hemos de tener en cuenta el horario de las personas a quienes estamos llamando. No es prudente llamar antes de las nueve y media o las diez de la mañana los días de diario y antes de las once los festivos. Tampoco llamaremos excesivamente pronto si sabemos que la persona interesada trabaja en horario de noche o no suele madrugar. Igualmente importante es no llamar muy tarde por las noches, una hora aconsejable es no más tarde de las diez y media.
Al llamar, la persona que llama debe decir su nombre y el de la persona por quien pregunta. El que contesta también dice quien es. Conviene ser breve al teléfono, sin distraer demasiado a la otra persona.
Lo normal es que la persona que ha llamado sea la que se despide.
BÁSICOS DEL TELÉFONO
- NO LLAMAR MUY TEMPRANO O MUY TARDE
- DECIR EL NOMBRE DEL QUE LLAMA Y DESPUÉS PREGUNTAR POR QUIÉN SE LLAMA.
- SER BREVE.

PRESENTACIONES
Cuando hay un grupo de gente sentado y aparece una señora, los caballeros se levantan para saludar. Las señoras sólo se levantan si la que llega es una señora mayor o de cierta categoría. Si no hay suficientes asientos, los caballeros deben ceder el suyo a la señora que ha llegado. Si el que llega es un señor, las señoras que están sentadas no se levantarán sino que será él quien se acercará a saludarlas, a menos que se trate de una persona de señalada dignidad.
Las señoras son las primeras en sentarse y las últimas en levantarse.
Hacer la presentación de una persona a quienes los demás no conocen es siempre un detalle de cortesía cuyas normas debemos conocer y que evita situaciones violentas.
En el trato una norma de prudencia es recurrir a una tercera persona que haga la presentación cuando dos de ellas no se conocen entre sí. Siempre que se trate de lugares públicos se debe recurrir a una persona conocida, mientras que en el ejercicio profesional es más aceptable presentarse a sí mismo.
Normalmente se evitará mantener una conversación ante dos personas que no se conocen entre sí: siempre se realizará previamente la presentación.
Unas normas sencillas para las presentaciones pueden ser:
-El hombre siempre se le presenta a la mujer, salvo las siguientes excepciones:
-Los reyes, Príncipes e Infantes.
-Las Autoridades religiosas
-Sus jefes (en el trabajo) y de igual modo a los de sus maridos.
-Los altos cargos: Jefes de Estado, Ministros, Embajadores o puestos equivalentes.
-Entre iguales, normalmente se presenta a quien llega
-Cuando se trata de personas del mismo sexo, la más joven se presenta a la mayor.
-Siempre que se presente un matrimonio a una señora, se presentará a cada uno, comenzando por el marido. Si se trata de un matrimonio y un señor, será este el que se le presente a la señora a continuación el marido y, por último, se dirá el nombre de la señora.
-Una señora jamás se presentará a sí misma a un señor salvo raras excepciones, como es en el ejercicio profesional. Se debe recurrir a una tercera persona.
- Cuando uno presenta a dos personas entre sí, lo hace con este orden: “Mayor, le presento a Menor. Menor, te presento a Mayor”.
Entre amigos de cierta confianza es suficiente con decir el nombre y el apellido.
Si se trata de relaciones formales habrá que anteponer Don., Sra. De o Srta.
Al presentar a los familiares simplemente habrá que decir “mi marido”, “mi mujer”, “mi hijo”…
Los niños deben ser presentados por el nombre de pila.
Para presentar a alguien es suficiente con decir: Le presento a… o Te presento a…, pronunciando el nombre de la persona con claridad. Si no se ha entendido bien, solamente hay que preguntar de nuevo diciendo “perdón, no le he entendido”. Esto demuestra interés y puede salvarnos de más de una situación embarazosa.
La forma más cortés y correcta de saludar es estrechar la mano, aunque actualmente también se acepta saludarse con un beso pero es preferible dejar este saludo entre familiares o personas con una cierta confianza. La mano debe estrecharse entera, y no sólo los dedos, firmemente y nunca a través de una mesa (se debe salir de detrás de ella para saludar). A los niños tiene que enseñárselos a dar la mano desde pequeños aunque ellos normalmente, por su edad, saluden con un beso.
Cuando se emplea el beso como saludo, es la persona de mayor categoría la que inicia el gesto. Teniendo esto en cuenta, una señora puede con toda corrección ofrecer la mano para saludar.
Por la calle se saluda solamente a las personas conocidas mientras que en el campo es costumbre saludar a las personas que se encuentre uno. En estos casos basta con dar los buenos días o las buenas tardes, y por supuesto no es necesario pararse ni estrechar la mano.

USTED Y TÚ
Para empezar una conversación o diálogo, ha de ser la persona de mayor categoría la que tome la palabra. No se debe interrumpir una conversación sin que se nos haya invitado.
Exceptuando a las personas que requieren tratamiento especial, en castellano puede usarse “usted” o “tú” para dirigirse a nuestros interlocutores. El tuteo requiere de cierto grado de confianza. Se debe emplear con los amigos íntimos y con cierto grado de familiaridad.
Hablar de usted significa cortesía y no mengua el afecto ni hace que la conversación sea fría. Es la forma adecuada de referirse a los subordinados, jefes y a quienes merecen respeto. También es la norma adecuada para dirigirse a las personas con quienes se mantienen relaciones profesionales. Siempre debe emplearse con desconocidos, salvo que una persona de edad muy considerable se dirija a otra mucho más joven.
El empleo indiscriminado del tuteo es un abuso. Cuando no se conoce a una persona es preferible hablar de usted. Nadie debería ofenderse porque le traten de usted, ya que es una señal de respeto, sin que por ello signifique ser “más viejo”.
En los ámbitos exteriores (hospitales, cafeterías, tiendas… ) debe tratarse de usted a las personas con las que tratamos y lo mismo esperaremos de ellos. Jamás debe tutearse, por ejemplo, al camarero, de igual modo que él tampoco debe tutearnos a nosotros.
Por supuesto hemos de tratar de usted a las personas consagradas a Dios (sacerdotes, consagrados, religiosos… ) por jóvenes que éstas sean, ya que resaltamos así su gran dignidad.
EL VESTIDO
El vestido tiene diversas funciones, como pueden ser resguardarse del frío, guardar la intimidad del cuerpo y reflejar la personalidad de cada uno. También demuestra si el que lo lleva tiene buen o mal gusto.
Es importante también saber elegir la ropa adecuada para cada ocasión, ya que no es lo mismo ir a la playa que a la Iglesia, a la Universidad que una fiesta en el campo.
También cuando se practica algún deporte es importante vestir de modo adecuado.
Algunas normas generales respecto al vestido:
-La ropa de deporte es para hacer deporte, no para ir a trabajar, a comprar o a Misa. Está claro para todos que es ropa cómoda, pero hemos de tener en cuenta que la comodidad no es siempre lo más apropiado. Puede ser ropa adecuada para jugar al tenis o para estar en casa, pero no para pasear por la calle.
-Es importante elegir ropa que afirme la dignidad de la persona y no que la cosifique, apelando a los bajos instintos de cuantos la miren.
-Se debe evitar extravagancias que puedan molestar a los demás.
-Hay que evitar los colores chillones para acudir a ceremonias fúnebres y, normalmente, en el ejercicio profesional, donde debe predominar una indumentaria sobria.
-Es preferible no ir completamente vestido de negro, salvo cuando se trata de un traje de noche.
-La vestimenta en el campo, aun cuando sea una invitación a comer, por ejemplo, puede ser más informal que en la ciudad.
-Aunque la mujer puede usar falda o pantalón, la falda continúa siendo una vestimenta más femenina y característica de la mujer, siempre que sea de una longitud adecuada (normalmente suele recomendarse justo por debajo de la rodilla), sin ser estrecha en exceso.
-Hay que elegir prendas de la talla adecuada, que queden suficientemente holgadas, para estar cómodo y no dar la impresión de que hemos robado el guardarropa a nuestro hermano pequeño. Esto facilita estar más cómodo en público (sin tener que preocuparse de tirar de éste o aquel pico de la camisa o falda para estirarlo), y sin necesidad de ofender la vista de las personas que nos rodean. Lo mismo sirve para las prendas transparentes.
-Es más elegante no utilizar camisas sin mangas o con tirantes, y desde luego en ningún caso se debe entrar a la Iglesia con los hombros descubiertos.
-Los zapatos deben ir siempre perfectamente limpios. Desluce mucho que una persona lleve los zapatos sucios.
BÁSICOS
-LLEVAR LA ROPA LIMPIA Y BIEN COLOCADA.
-DUCHARSE DESPUÉS DE SUDAR (POR EJEMPLO CUANDO SE HACE DEPORTE).
-LLEVAR LIMPIOS LOS ZAPATOS.
-NO LLEVAR AGUJEROS EN LOS CALCETINES.
EL COMPORTAMIENTO EN EL TEMPLO
La iglesia es también uno de los lugares donde debemos distinguirnos por nuestra buena educación; en primer lugar porque si se trata de un templo católico, está allí presente Jesús Sacramentado en el Sagrario, cuya presencia hemos de honrar realizando una genuflexión bien hecha (despacio, tocando con la rodilla derecha el suelo y el cuerpo erguido, sin apresuramientos) al pasar delante de Él. Es importante este gesto de adoración y cariño, donde damos a entender también externamente nuestro amor por Jesús y nuestra fe en su presencia verdadera en el Sacramento de la Eucaristía.
De igual modo debemos distinguirnos por nuestra actitud externa e interna en las ceremonias religiosas, con respeto y silencio, escuchando atentamente y respondiendo adecuadamente cuando esté previsto en la Liturgia. Si escuchamos atentamente a las personas con las que conversamos, ¿cómo deberemos escuchar la misma Palabra de Dios, la noticia más importante que se nos puede comunicar? ¿Con qué reverencia deberemos estar durante la celebración de la Misa, Santo Sacrificio del altar donde se hace presente de nuevo el Sacrificio de Jesús en el Calvario?
Al llegar al templo y tras realizar la genuflexión, es recomendable permanecer unos momentos de rodillas para saludar al Señor y ponernos en su presencia, preparándonos internamente para la ceremonia que vaya a tener lugar. Cuando nos sentemos desde la posición de rodillas o nos arrodillemos después de sentarnos, debemos ponernos de pie entre ambas posturas, no deslizándonos directamente del banco al reclinatorio o viceversa.
No es correcto sentarse en la iglesia con las piernas cruzadas, comer chicle u otros alimentos, hablar o molestar a otras personas con nuestros comentarios estorbando a las personas que estén rezando. Tampoco debemos mirar constantemente a uno y otro lado fijándonos en la gente que entra, volver la cabeza para mirar a otras personas o estar pendientes de nuestros acompañantes. En ese momento lo que ocurre en el Altar (ya sea en Misa o cualquier otra ceremonia como un Bautizo, por ejemplo) es lo que debe focalizar nuestra atención.
Por supuesto antes de entrar en la Iglesia deberemos apagar nuestros teléfonos móviles, y si, por un descuido, llegasen a sonar, lo correcto es apagarlo en ese momento, sin cogerlo dentro del templo ni salir fuera a hablar distrayendo a los presentes. Posteriormente debemos disculparnos ante nuestros acompañantes por esta falta de delicadeza.
Es propio de las ceremonias acompañar con el canto, sin elevar demasiado la voz para que sobresalga por encima del resto de la asamblea.
En el momento de dar la paz lo correcto es hacerlo solamente con las personas que tenemos a derecha e izquierda, normalmente estrechándoles la mano. No es necesario girarse para dar la paz a las personas situadas detrás de nosotros ni pasearse por el templo saludando a todo el mundo, sino que ha de ser un gesto discreto y breve, sin distraer la atención de lo que, en esos momentos, está ocurriendo en el Altar.
Si vamos a comulgar (si es que estamos debidamente preparados, observando en primer lugar estar en gracia de Dios y en segundo lugar el ayuno eucarístico de una hora que prescribe la Iglesia), nos pondremos en la fila de modo recogido, sin mirar a derecha e izquierda o conversar con otras personas. Después de comulgar (acto que podemos realizar de rodillas o de pie), volveremos a nuestro sitio, permaneciendo durante unos minutos en acción de gracias preferiblemente de rodillas como gesto de oración y adoración al Señor Sacramentado que acabamos de comulgar recibir.
Al terminar la Misa es también otro detalle de cariño quedarnos unos momentos realizando acción de gracias de la comunión, mientras que es de muy mala educación salir de la iglesia nada más acabar la Misa, y mucho peor salir antes de que el sacerdote se haya retirado.
Para acudir a los actos religiosos es de especial importancia la manera decente de vestir, adecuada a la dignidad del lugar, y la sobriedad. Lo mismo vale para visitar templos de otras confesiones religiosas.
BÁSICOS
-LLEGAR A MISA DIEZ MINUTOS ANTES PARA PREPARARSE. ENTRAR SIN HACER RUIDO.
-EN EL TEMPLO NO SE DEBE HABLAR, COMER CHICLE NI USAR EL MÓVIL.
-LAS POSTURAS DEBEN SER DE RESPETO. NO MIRAR A LOS LADOS NI VOLER LA CABEZA, SINO ESTAR ATENTO A LO QUE OCURRE EN EL ALTAR.
-HAY QUE HACER UNA GENUFLEXIÓN BIEN HECHA AL PASAR DELANTE DEL SAGRARIO.
-NO OLVIDES ESTAR UNOS MOMENTOS DE RODILLAS SALUDANDO A JESÚS, PRESENTE EN LA EUCARISTÍA.
-IR BIEN VESTIDO A MISA.
“EN LA MESA Y EN EL JUEGO SE CONOCE AL CABALLERO”
LOS BUENOS MODALES EN LA MESA
La mesa es en sí una cátedra de buenas costumbres. En la manera de comer, beber y comportarse en la mesa se distingue si una persona está bien o mal educada.
Para los padres es importante comer con sus hijos, ya que pueden enseñarles los buenos modales desde pequeñitos. No hay que cansarse nunca de repetir una y mil veces todas las recomendaciones que también nos han repetido a nosotros acerca de masticar con la boca cerrada, no poner los codos en la mesa, etc. ¡Es un esfuerzo que merece la pena, aunque sea a largo plazo!
Veamos ahora qué es importante en la mesa para una persona bien educada:

PREPARACIÓN “REMOTA”
Cuando pongas la mesa (costumbre que es tradicional inculcar en los más pequeños de la casa adecuadamente supervisados por los mayores) comprueba la limpieza de todos los utensilios, el tamaño de la mesa adecuado para los comensales (y evitar así las “apreturas” tan incómodas para comer, la posición adecuada de las sillas (si no quieres castigar a alguno de tus invitados sentándose incómodamente frente a la pata de la mesa)
El mantel debe ser adecuado a las circunstancias, colocado de modo que no cuelgue de manera desigual, esté limpio, bien planchado y sea apropiado para la ocasión (no es igual una comida familiar que recibir invitados…).
La mesa se pone de la siguiente manera:
Tenedores: A la izquierda del plato, con las puntas hacia arriba
Cuchillo: A la derecha con el filo del cuchillo hacia el plato
Cuchara: A la derecha, más externamente al cuchillo, con la concavidad hacia arriba.
El cuchillo y el tenedor del pescado, si los hay, se colocan como el cuchillo y el tenedor convencional pero más alejados del plato.
El cubierto del postre: paralelo al borde de la mesa, junto al borde superior del plato, o bien como los demás utensilios, en la parte más interna del plato (tenedor a la izquierda, cuchillo de postre y cuchara a la derecha).
Las copas o vasos se colocan delante del plato, en el centro o ligeramente a la derecha. La copa del vino suele colocarse más cerca que la del agua. (No recuerdo el orden de vasos: si el de vino tiene que estar a la derecha del de agua o viceversa. Mirad a ver…).
La servilleta: puede dejarse sobre el plato o a la izquierda del comensal
El pan: a la izquierda del plato (o sobre un platillo especial, en caso de comidas formales).
PREPARACIÓN “INMEDIATA”
No olvides lavarte las manos (y mandar a lavarse las manos a tus hijos). Nada más desagradable ni más antihigiénico que unas manos negruzcas cogiendo los alimentos. Más todavía si no es un niño el que las presenta. Si vas a un restaurante, pregunta por el lavabo antes de sentarte a comer.
LA BENDICIÓN DE LA MESA
Ya que es de “bien nacidos ser agradecidos”, qué mejor que pedir a Dios que bendiga los alimentos antes de comer y darle gracias al terminar. Así, además de tener un detalle con quien nos ha dado los alimentos, recalcamos la importancia del acto que vamos a realizar.
Durante la bendición (según las fórmulas que se utilicen en cada familia), todos deben permanecer quietos, recogidos y callados, mejor de pie, escuchando la bendición y dando gracias a Dios de corazón. Es una costumbre en la que hay que educar a los niños desde pequeñitos, y qué mejor que con el ejemplo de sus padres.
Jamás se debe poner la televisión, que es un elemento extraño a la familia, que aísla a unos miembros de la familia de otros, distrae la atención en un momento de convivencia en el que se debe anteponer a las personas.
SERVIR LA MESA
La postura adecuada para sentarse es erguidos en la silla, sin estar excesivamente envarados ni, al contrario, encorvarse. Las manos nunca deben quedar bajo la mesa y los codos no deben apoyarse en ella.
Si se come en un restaurante: la comida se sirve por la izquierda (el comensal toma los cubiertos de la fuente y se sirve).
Cuando no hay servicio, las fuentes pasan de uno a otro, de derecha a izquierda, sirviéndose el plato el comensal desde el lado izquierdo. Lo cortés es dejar que los demás se sirvan primero, sirviéndose moderadamente (teniendo en cuenta que de esa fuente tienen que servirse todos los comensales. No se debe servir uno más de la ración que le tocaría proporcionalmente, lo cual indica glotonería y falta de caridad con los demás)
Recuerda que nunca debes servirte con el cubierto propio, y menos todavía con los dedos. Tampoco rebuscaremos en la fuente la parte que más nos gusta, ni devolveremos a ella comida que ya estaba en nuestro plato salvo que deseemos dar la impresión de ser parientes del hombre de Neanderthal. Los cubiertos de servir no deben quedar totalmente metidos en la bandeja de comida, u obligaremos al siguiente comensal a sumergir los dedos en la sopa para recuperar el cazo.
Las bebidas se sirven siempre por la derecha. La copa de vino se debe llenar a dos tercios de su capacidad. Se bebe el vaso en varias veces, no de un tirón. No se debe empezar a beber en una comida hasta que no se ha comido algo.
Se empieza a comer cuando comienza el VIP o el último en servirse.
Cuando hay que llamar al camarero, nada de dar golpecitos con la cuchara a la copa, o dar palmas. Se hace un ademán con la cabeza o con la mano para llamar su atención mientras decimos “Por favor…”.
La servilleta es un elemento indispensable, tanto si es de tela como de papel. Para las ocasiones formales deberán ser de tela, y por supuesto muy limpias y bien planchadas.
El modo correcto de utilizarla es desdoblarla y colocarla sobre las piernas. No se debe atar alrededor del cuello como si fuera un babero o dejarla al lado del plato sin utilizarla. Recuerda colocarla sobre la mesa cuando te levantes para, por ejemplo, ir al servicio. La servilleta debe usarse antes y después de beber agua además de cuando nos manchamos los labios con la comida.
Las cosas que en la mesa queden fuera del alcance de la mano, debemos pedirlas educadamente para que nuestros acompañantes nos las acerquen. Ni se te ocurra estirar el brazo hasta límites insospechados, pasándolo por delante de los otros comensales hasta alcanzar el salero o la jarra de la bebida.
En la mesa se ha de tener una postura erguida, sin estar en exceso alejado ni demasiado cerca de la mesa, inclinándose muy levemente para comer y llevando los cubiertos a la boca y no la boca a los cubiertos.
Los platos deben retirarse cuando todos los comensales hayan terminado y no antes, pues da impresión de una especie de coacción para obligar a los comensales a terminar más rápido de comer, convirtiendo un acto agradable, como es la comida, en un maratón. Tampoco es correcto por parte de los comensales ingerir la comida como si fuesen pavos por mucha hambre que tengan o, lo contrario, comer a un ritmo tan lento que retrasen llamativamente al resto.
Los cubiertos deben usarse sin enarbolarlos como si fuesen banderas, usarlos para señalar cosas ni esgrimirlos como espadas; el tenedor se coge con la mano derecha cuando no hay nada que cortar (por ejemplo cuando se come una tarta), en el resto de los casos debe cogerse con la mano izquierda para pinchar los alimentos mientras los cortamos con el cuchillo, que se coge con la mano derecha. El cuchillo puede usarse también para llevar hacia el tenedor comida que no podemos coger con éste (un ejemplo pueden ser los guisantes). No hay que utilizar el cuchillo como si fuese un mondadientes para pinchar alimentos y luego acercarlo a la boca. Recuerda que el cuchillo NUNCA debe llevarse a la boca ni mucho menos chuparlo. Eso sólo pueden hacerlo los bandoleros de Sierra Morena que cuentan con una navaja como único cubierto.
La cuchara se coge siempre con la mano derecha. Debe sostenerse por el extremo del mango (no debe cogerse por el centro del mango). Se toma sólo con tres dedos (pulgar, índice y corazón). Se introduce en la boca por un lado, tomando todo el contenido de una vez (ni se te ocurra tomar de varias veces lo que cogiste en una cucharada.
La cucharilla tiene varios usos, uno de ellos es utilizarla para comer postres muy líquidos (como las natillas), ya que en el resto de ocasiones es mejor utilizar el tenedor. Otro uso es el de remover líquidos (como el café) tras echar azúcar u otros condimentos.

La manera correcta es utilizar una cuchara para echar el azúcar (normalmente el azucarero debe contar con una propia) y utilizar otra para remover. En ver a una persona remover el café se nota también cómo es su educación, no debe removerse escandalosamente, haciendo ruido contra las paredes de la taza como si fuese un toque de campanillas. Una vez removido, hay que sacarla del líquido y dejarla en el plato sin chuparla, mucho menos tomar el café sujetando la cuchara contra la taza.
Al comer, los cubiertos se acercan a la boca, no se baja la cabeza al cubierto y menos, al plato. Los codos deben mantenerse pegados al cuerpo, sin levantarlos ni hacer aspavientos.
Los cubiertos nunca deben dejarse sobre el mantel cuando están sucios, mientras no los estamos usando, normalmente se dejan cruzados sobre el plato. Cuando terminemos de comer el modo correcto de dejarlos es con los dientes del tenedor hacia arriba, unidos cuchillo y tenedor con el mango dirigiéndose hacia el comensal o ligeramente a la derecha.
EL PAN
Dedicamos a este querido alimento un capítulo especial por ser la base de la alimentación, un alimento que no debe faltar, y aquel que quiso utilizar Dios para dejarnos Su Presencia entre nosotros en la Eucaristía. Es imprescindible en toda comida aunque no todos los comensales deseen comerlo.
Se puede usar para acompañar los alimentos y para empujarlos hacia el tenedor. No debe usarse para limpiar los cubiertos.
Es mejor evitar “mojar” pan en las salsas en ocasiones formales, pero, si a pesar de todo se hace, es preferible excusarse sonriendo y decir que va a mojar uno el pan en la salsa y hacerlo con naturalidad que realizar la cursilería de pinchar el pan en el tenedor para ello. Lo que no puede excusarse es rebañar el plato con el pan hasta dejarlo reluciente, por mucho que nos guste la comida.
CÓMO COMER ALGUNOS TIPOS DE ALIMENTOS
Las carnes se deben comer con cuchillo y tenedor, incluso si se trata de aves excepto si éstas son muy pequeñas (como las codornices, donde se pueden coger las alas con los dedos con cuidado de no mancharse mucho). Hay que partir los trocitos de carne conforme se van comiendo (partir toda la carne en trozos y luego comerla toda con el tenedor en la mano derecha sólo tiene justificación en los niños, a quienes se les parte la carne porque no saben aún usar el cuchillo.
El pescado se come con el tenedor y pala de pescado (sin filo, ya que el pescado es más blando que la carne).
La sopa se come con la cuchara. Cuando quede poca cantidad se puede inclinar el plato muy ligeramente, pero nunca ponerlo casi en vertical para terminar todos los restos.
Los huevos se deben comer con tenedor, no con cuchillo, incluso si se sirven en forma de tortilla.
Los mariscos se pueden comer con los dedos cuando se sirven de aperitivo: gambas, cigalas, quisquillas y langostinos. ¿Y los percebes?
Los bizcochos grandes deben sacarse a la mesa enteros e irse cortando. Se comen con los dedos. Los bollos no deben comerse nunca con cuchillo y tenedor, aunque se pueden comer en trozos para cogerlos luego con más facilidad.
Las tostadas se comen con la mano.
Los espárragos blancos se deben comer con los dedos, mojándolos en la salsa y mordiéndolos a trocitos. Por el contrario los verdes pequeños se comen con el tenedor.
El yogur se come con cucharilla, sin levantarlo de la mesa, sino acercando la cucharilla a él, tampoco debe rebañarse excesivamente.
Los albaricoques se lavan, se parten en dos con el cuchillo, se quita el hueso y se comen con los dedos, mordiéndolos.
Las cerezas y otras frutas pequeñas con hueso se comen con los dedos, después de haberlas lavado. Para dejar los huesos se dejan en la mano, acercándola a la boca y se echan después en el plato.
Las ciruelas se lavan y se comen con los dedos. Si son pequeñas pueden tomarse de una sola vez, si no, se muerden.
Las mandarinas se pelan con la mano pero se puede ayudar uno con el cuchillo. Los gajos se comen también con la mano, sin utilizar cuchillo ni tenedor.
Las manzanas y peras deben comerse con cuchillo y tenedor. La forma más fácil es partirlas en cuatro trozos, sujetando cada trozo después con el tenedor y pelándolo con el cuchillo. Posteriormente se van partiendo con cuchillo y tenedor a la vez que se va comiendo. Pueden comerse también con piel siempre que se hayan lavado previamente.
La naranja es probablemente la fruta más difícil de comer con cuchillo y tenedor (que es lo correcto). La forma más sencilla es partiéndolas en cuatro trozos, y, sujetando después cada trozo con el tenedor, ir separando con el cuchillo la piel del resto, después se procede como con las manzanas y peras. Comer naranjas con cuchillo y tenedor requiere un entrenamiento previo y aun así en ocasiones sucederá que al pinchar el trozo de naranja con el tenedor, salga un chorro de zumo en dirección hacia nuestro compañero de mesa, episodio que debemos procurar evitar en lo posible.
Es una costumbre algo snob comer el plátano con cuchillo y tenedor aunque puede hacerse realizando una incisión a lo largo en la piel y partiendo luego en rodajas la fruta. Siempre es preferible comerlo con la mano., aunque sea un modo más informal.
El melón se puede sacar cortado en rodajas o picos, pero siempre limpio de pipas. Se comen con cuchillo y tenedor. No es de buena educación apurar la cáscara en exceso.
La sandía se sirve cortada en medias rodajas y se come con cuchillo y tenedor según se va partiendo. Las pipas se van recogiendo en la mano de la boca y se dejan en el plato.
En comidas formales, los anfitriones deben evitar someter a sus comensales a la situación de comer la fruta con cuchillo y tenedor, por lo que siempre se debe sacar la fruta a la mesa preparada en una forma que sea más fácil de comer, como en una macedonia, o similar.
BÁSICOS EN LA COMIDA
- NO HABLAR CON LA BOCA LLENA
- NO METERSE EN LA BOCA PORCIONES DEMASIADO GRANDES.
- NO BEBER MIENTRAS SE MASTICA.
- NO HACER RUIDO CON LA BOCA AL MASTICAR O SORBER LA SOPA
- COGER LOS CUBIERTOS SIN ENARBOLARLOS O SEÑALAR COSAS CON ELLOS
- LA SERVILLETA SE COLOCA SOBRE LAS RODILLAS.
- ES MUY FEO HACER BOLITAS CON LAS MIGAS DE PAN. Y MÁS FEO TIRÁRSELAS A OTROS.
- NUNCA DEBE UNO QUEJARSE DE LA COMIDA O DECIR QUE NO LE GUSTA, SINO COMER LA PARTE QUE TENGA EN EL PLATO Y SER AGRADECIDO.
La educación es una dimensión de la caridad y del respeto a los demás.
La mala educación tiene raíces en la f alta de caridad y de humildad.