Para un cristiano que se ha determinado a ser santo ¿Qué es la alegría para él? ¿Qué es la alegría para ti?
Considero que la alegría es una de las principales virtudes (a parte de las teologales) por las que hay que luchar para conseguirla.
El demonio, no soporta a una persona alegre, porque expande su alegría donde se encuentre y lo que toque.
El alma de una persona que es alegre se encuentra en un estado idóneo para recibir las demás virtudes y muchas gracias.
En los hechos de los Apóstoles se nos narra las conversiones que se producían al ver cómo se trataban los primeros cristianos. Me imagino la alegría que habría, las risas, la forma de hablar y de tratarse unos con otros... ¿Qué diferencia hay entre aquellos y nosotros?
Es muy difícil sonreír cuando un alma lo está pasando mal, pero en esos momentos, el Señor quiere que se luche por estar alegre. No como una mentira o un gesto hipócrita, sino un esfuerzo que pide al Señor, para querer seguir amándole con todo nuestro corazón. El primer impulso de la voluntad es de nuestra parte, el resto se lo dejamos a Él.
Cuanto bien hace una sonrisa y además no cuesta nada. Estamos llamados, a transmitir el AMOR que Dios nos tiene por cada uno de nosotros y mucha gente no lo conoce. ¿Qué mejor forma que con una sonrisa, una palabra cariñosa, un chiste,...?
Muchas almas se siente tristes o tienen problemas graves (bulimia, anorexia,...), porque no se han sentido queridas. Creo que un cristiano que ha sentido el AMOR de Dios, no puede estar triste, porque ese amor es el que mueve el mundo y llena nuestra existencia sobre la tierra.
San Pablo nos puede ayudar a comprenderlo mejor:
“La profundidad del amor de Cristo, supera toda inteligencia. Tan fuerte, que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo venidero, ni las fuerzas de lo alto o de lo profundo, ni ningún ser amado podrá separarnos del amor de Dios que está en Cristo Jesús, señor nuestro” (Rom. 8, 38-39)
No es bueno que una persona cuente los problemas a otras personas, ni si quiera a las más cercanas, salvo que sea el director / guía espiritual o confesor. Eso no ayuda a la persona que lo está contando (sino todo lo contrario, porque se va a quedar peor cuando lo haya terminado de contar), y a la persona que lo está recibiendo tampoco, porque es como si le estuvieran inyectando una pequeña dosis de veneno en el corazón. Se quiera o no, eso afecta y puede hacer daño, incluso alejar a esa alma de Dios, para que luego el demonio de un zarpazo se la lleve consigo.
Cuanto tenemos que aprender de la alegría de los santos. Me vienen a la cabeza San Felipe Neri, San Juan Bosco,...
San Juan de la Cruz, estaba llevando la Reforma de la Orden del Carmelo y como sus compañeros se encontraban molestos por ello, le encarcelaron, disciplinándole todos los días y dándole de comer pan y agua. Una noche se escapó y se escondió en un convento de Descalzas que había cerca. Cuando se recuperó de las heridas, a las monjas de allí, en vez de contarles todo el dolor que sufrió, les estuvo relatando las maravillas de la Virgen, con una alegría angelical. Ni siquiera a Santa Teresa de Jesús le contó todo lo que soportó.
Creo que la alegría es una cosa muy seria que no hay que tomarla en broma.
La raíz de la tristeza es el pecado, por lo tanto una persona triste es una persona que está en pecado.
Por la tristeza entran los demás pecados. Un alma que se deja dominar por la tristeza, poco a poco descuida la vida de piedad y el demonio haya un hueco por donde entrar para dominar a esa alma, tenerla a su merced y no dejarla escapar de sus garras.
Un método para estar alegres es acercarse a la Virgen. Como rezamos en el Rosario, Ella es causa de nuestra alegría. Ella tiene sometido al ángel caído. Es como si el demonio estuviera atado por una cadena y el último eslabón lo sujetara Ella.
¿Qué temer? Ella está hasta en el más mínimo detalle de nuestras vidas. Somos sus hijos, ¿no se va a ocupar de nosotros? Si lo hacen nuestras madres, no lo va hacer la que REALMENTE es NUESTRA MADRE.
Me gusta mucho pensar en Ella cuando me voy dormir. Me imagino que estoy dormido y Ella está en la cabecea de mi cama, mirándome con esos maravillosos ojos, me acaricia y me arropa cuando me destapo. También me ayuda, el pensar que Ella se ríe cuando yo me río o cuando estoy cantando mientras me ducho, mientras limpiando o en situación cotidiana de nuestra vida diaria. A Ella no se le escapa el más mínimo detalle.
Creo que puede ser un buen regalo el siempre buscar su sonrisa y que esté alegre. También sería bueno preguntarse ¿Cuándo la Virgen contempla mi alma como está triste o alegre?
Sirácida Cinco