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Marisa Pavés, sobre la Peregrinación a Tierra Santa

Hace pocas semanas se cumplió nuestro deseo de volver a Tierra Santa. Y es que mi marido y yo estuvimos allí hace 4 años, cuando nuestra fe comenzaba a despertar. Y es difícil explicar lo que este viaje supuso para nosotros, lo que significó vivir aquellos días en el país de Jesús. Simplemente nos transformó.

Por eso, hacíamos nuestras las palabras poéticas que Juan Pablo II dijo durante su primer viaje a Tierra Santa:

"¡Oh, lugar de Tierra Santa, qué espacio ocupas dentro de mí!".

Así que fue una alegría tremenda cuando nos comunicaron que se organizaba de nuevo un viaje a Tierra Santa. ¡No lo dudamos ni un minuto! ¡Qué ganas teníamos de volver a cada lugar, para acercarnos a él, no con la curiosidad del turista, sino con el corazón del amigo que busca conocer y querer más al Amigo con mayúsculas.

Fuimos un grupo de 24 personas, entre los que había jóvenes, matrimonios, nuestras queridas ACIM y por supuesto, nuestros queridos sacerdotes. El Padre Jesús y el Padre Pereira han tenido un papel fundamental en la peregrinación. Nos han hecho vivir cada día la Eucaristía de un modo muy especial y gracias a ellos hemos aprovechado al máximo cada lugar con su meditación.

Nuestro guía, Michelle, fue muy bueno, pues procuró ajustarnos todas las visitas teniendo en cuenta los ratos de oración. Recuerdo que siempre nos decía que la puntualidad era la clave del éxito de la peregrinación, y luego nos preguntaba: ¿Estáis de acuerdo? Y cuando respondíamos a coro: Siiiiiiii! Él nos contestaba, con un gracioso acento mexicano: "Pues más vaaaaale"…

El ambiente fue estupendo, alegre y divertido cuando así tocaba. Pero también recogido y en clima de oración en los Lugares Santos. En los largos recorridos en autobús rezábamos un rosario, o dos!

Y la verdad es que, la peregrinación ha estado llena de regalos cada día.

Un regalo ha sido poder pasar las 4 primeras noches en Casa Nova de Nazaret, al lado de la Basílica de la Anunciación. Y el resto de noches pasarlas en Casa Nova de Jerusalén, dentro de la Ciudad Vieja.

Otro de los regalos, 2 días de retiro, uno en Nazaret (gracias Nuria!), y otro al final en Jerusalén (gracias Javi!), que nos permitió asimilar, entrar en sintonía con lo que el Corazón de Jesús nos quería decir a cada uno en particular allí. Han sido como unos Ejercicios Espirituales en un entorno privilegiado.

En cuanto a los lugares visitados han sido muchos, muchísimos… pero intentaré explicar los que más nos cautivaron.

Primero Nazaret, donde todo te habla de la Virgen, donde casi se puede decir que se respiraba la paz y la armonía de la casa de Nazaret, con María, José y el Niño. A

l estar Casa Nova tan cerca de la Basílica de la Anunciación, comenzábamos el día allí con el ofrecimiento de obras, frente a la gruta de la Anunciación. No se puede hacer el ofrecimiento a Dios de todo tu día en un sitio mejor que allí, donde María ofreció toda su vida al plan de Dios. Y también lo terminábamos allí, haciendo el examen de conciencia frente a alguna de las imágenes de la Virgen donada por algún país. Al terminar el examen de conciencia, pasábamos a la Basílica y fue otro de los regalos el poder participar una de las noches en un rosario internacional, para pedir por las familias del mundo, y otra en una Hora Santa también internacional.

Muy especial fue también la Misa al lado del Primado de Pedro, con el Mar de Galilea de fondo, con la imagen de Jesús poniendo su mano sobre Pedro arrodillado. Allí fue donde Jesús, hasta tres veces le preguntó a Pedro ¿me amas? Allí todos sentíamos que la pregunta iba también dirigida a nosotros, y nuestro corazón decía Señor, Tu lo sabes todo, Tú sabes que te quiero.

El Monte Tabor también nos encantó: cómo se entiende allí, tan arriba, cómo la oración debe ser eso, un elevarse de las preocupaciones del día, para acercarnos a Dios, dejando allá lejos, abajo las cosas cotidianas que normalmente nos ocupan.

En Caná fue muy especial renovar las promesas matrimoniales.

Ya en Jerusalén nos impresionó San Pedro en Gallicantu, donde Pedro negó 3 veces a Jesús. Nos sobrecogió la prisión donde pasó la noche Jesús. Y también el Litostotros, el mismo suelo donde Jesús cargó con la pesadísima cruz, por nosotros. También el Santo Sepulcro donde participamos en un vía crucis que los franciscanos llevan haciendo desde el s. XIV en los distintos puntos de la Iglesia.

En Getsemaní tuvimos Hora Santa el primer Viernes de mes, para reparar al Corazón de Jesús que sigue sufriendo mientras muchos dormimos…

En Belén, y en las cuevas de los pastores, todo te habla de la sencillez que agrada a Dios.

Betania, donde María, Marta y Lázaro esperaban siempre ansiosos la visita de Jesús; y te hace agradecer la Eucaristía, renovar la ilusión por la visita que Jesús nos hace cada día a nosotros.

Qué bueno sería que todos los cristianos pudieran ir a Tierra Santa de peregrinación, el Señor ha dejado un mensaje para nosotros en cada lugar, en ese mensaje nos explica el por qué de "Tanto Amor".