GOCJ

 


 


          

          

 
 
 

Oración del Domingo 33º:   «Señor, Dios nuestro, concédenos vivir siempre alegres en tu servicio, porque en servirte a ti, Creador de todo bien,  consiste el gozo pleno y verdadero» 

 

 

ALEGRAOS EN EL SEÑOR (Flp 3,1; 4,4)

LINEA

Hay mucha gente triste, desanimada, decaída.  Demasiada.

Lo más llamativo es que entre ellos abundan los jóvenes  (¡incluso de Movimientos Cristianos!).

Tras un amplio estudio, el P. Ricardo Cuadrado, O.P.,  ha publicado un libro: "DIEZ VALORES «EN BAJA» ENTRE LOS JOVENES DE HOY". Estos valores son: la fidelidad, la constancia, los ideales, la convivencia en la naturaleza, la austeridad, el ser cristiano, el coraje, la reflexión, la personalidad y LA ILUSION.

Es capital y urgente huir de todo lo que signifique decaimiento, tristeza, desánimo, desilusión:
- Impregna negativamente la vida, hace que todo se vea con una perspectiva pesimista, desenfocada, que amarga y paraliza a quien lo padece. Sin ilusión ni alegría difícilmente hay equilibrio físico y anímico.
- Hace muchísimo daño en la vida espiritual y, a la larga, la hunde. No es normal que coexistan una profunda vida espiritual y la desilusión. No se puede llevar una vida espiritual sana y pujante sin ilusión y alegría.
- Repercute negativamente en quienes le rodean.
- Desagrada a Dios.
- Es fuente de otros muchos fallos.
Para Casiano, uno de los Padres clásicos de la Espiritualidad antigua,  es el 8º pecado capital.
Santa Catalina de Siena escribía a un joven: "¿No es la tristeza el peor de nuestros pecados?".
De esto no suele confesarse nadie, pero la tristeza,  el pesimismo, el desaliento y el desánimo hacen muchísimo daño y hunden la vida tanto en su vertiente espiritual como en la humana.

CAUSAS DE LA TRISTEZA

     * "Objetiva": Porque no hay motivaciones positivas.
     * "Subjetiva": Porque no influyen en esa persona, no la logran ilusionar.

A)  OBJETIVA.-

Muchos trabajan con entusiasmo porque les gusta lo que hacen en su profesión. Incluso, a veces, con exceso, convirtiéndolo en "trabajo-manía", llegando a ser como una droga, auténtica adicción, por lo mucho que les agarra.
Hay muchas fuentes de entusiasmo: El amor, el arte, la ciencia, la aventura... Unos siguen apasionadamente la Liga de fútbol. Otros gozan viajando. Otros, oyendo un buen concierto. Otros, disfrutan en una buena película.  ¡Y cuántos millones de jóvenes viven superilusionados con su noviazgo! 
¡Es estupendo vivir y trabajar con entusiasmo! La ilusión hace vivir con un tono más alegre, trabajar con más eficacia y relacionarse con más facilidad.
Por eso es necesario buscar y encontrar motivaciones que den sentido a nuestro trabajo, a nuestro tiempo libre, a nuestra vida. Motivaciones que “muevan”, estimulen y animen.

 

B)  SUBJETIVA.-

Una persona puede tener una crisis causada por una enfermedad somática, p.e., una depresión endógena (debida a la alteración de los neuro­transmisores en los núcleos del cerebro, concretamente la serotonina).
¡Requiere un tratamiento médico!

Otras veces la crisis es reactiva, noógena (por preocu­pacio­nes, ambiente, circunstancias, problemas, etc.).
¡Requiere un tratamiento psicológico o espiritual!
      (El Psiquiatra austriaco Viktor Frankl utilizó con éxito la "Logoterapia" para despertar vidas apagadas, dando sentido a su existencia con ideales y objetivos humanos).

 

Hay dos fuentes de ilusión y alegría:         

1ª: Natural
2ª: Sobrenatural

 1ª- Natural: Se basa en causas humanas.
 
A) Pueden ser cosas moralmente malas.

Quien busca su felicidad en el "instinto de la carne, deseo de los ojos y deseo de riquezas" (I Jn 2,16), no puede tener una felicidad profunda y duradera, porque "el mundo y sus concupiscencias pasan. Sólo quien cumple la voluntad de Dios permanece para siempre"
(I Jn 2,17).

B) Pueden ser cosas buenas: Patria, Arte, Cultura, Ciencia, salud, éxito, música, deporte, amistades, diversión, fama... 

Está bien, pero quien trabaja o vive para metas puramente humanas, nunca llenará totalmente sus ansias de infinito: "Los dioses y señores de la tierra no me satisfacen." (Sal 16)
Quien se limita a aspiraciones terrenas,  aun cuando puedan ser moralmente buenas y muy dignas, no podrá ser feliz siempre, porque son limitadas, inseguras, inestables, pasajeras. Son inevitables enfermedades, quiebras, robos, malentendidos, fracasos, traiciones...  muerte.

Las cosas terrenas nunca podrán dar una felicidad total: No llenan plenamente el corazón humano, hecho para Dios.
La verdadera alegría no nace de haber comido o bebido bien, vacaciones, diversiones, el gordo de la lotería. "El Reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo" (Rm 14,17). El auténtico gozo no brota tanto del exterior, sino del interior.
Lo terreno no llena plena ni definitivamente el corazón humano, hecho para ser llenado sólo por Dios.
* "Todas las cosas dan fastidio: No se cansa el ojo de ver  ni el oído de oír" (Ecl 1,8).
* S. Agustín: "Me hiciste para ti, Señor, y mi corazón estará inquieto hasta descansar en ti".
* Juan Pablo II: "El hombre busca a Dios. Busca su camino en el mundo visible y, a través del mundo visible, busca el invisible.
Este mundo (visible) es maravilloso y rico, despliega ante la humanidad sus maravillosas riquezas, seduce, atrae la razón tanto como la voluntad.
Pero no colma el espíritu. El hombre se da cuenta de que este mundo, en la diversidad de sus riquezas, es superficial y precario. En un cierto sentido está abocado a la muerte." (A los jóvenes en París: 24-08-97).

N.B.- Cuando hablo de alegría, no me refiero sólo a la "natural", que puede ser una mera exuberancia de afectos sensibles, más o menos superficiales, que se van como vienen.
Más que en sentimientos (muchas veces engañosos y siempre pasajeros), tenemos que basarnos en motivos racionales y, mejor aún, sobrenaturales.

 

2ª- Sobrenatural: Se basa en motivos espirituales, profundos, consistentes, que nunca puedan fallar.

Supone madurez humana y espiritual, control y superación de la sensibilidad por la razón y de ésta por la fe.

¿Cuáles son esos fundamentos espirituales?:

1º- Que la inteligencia descanse en la verdad conocida.
      ¿Dónde puede encontrar su objetivo la mente humana?: Únicamente en «La Verdad Última», que sólo es Dios.
2.- Que el corazón halle su plenitud total, amando y sintiéndose amado.
¿Dónde puede encenderse el corazón humano y hallar esa plenitud?: Únicamente en «El Amor y Bondad», que sólo existe en Dios, que sólo es Dios.
      En la Revelación Dios se presenta como Roca, Alcázar, Seguridad, Paz, Belleza, Armonía, Gozo, Misericordia, Padre, Amigo, Esposo, Amor, Alfa y Omega, Principio y Fin, Origen y Plenitud de todas las aspiraciones.
Él es lo único que puede llenarnos total y definitivamente.

                               "Los dioses y señores de la tierra no me satisfacen.
                                El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
                                me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad.
                                Por eso se me alegra el corazón y se gozan mis entrañas.
                                Me saciarás de gozo en tu presencia,
                                de alegría perpetua a tu derecha." (Salmo 16)

"Servid a Yahveh con alegría,
llegaos ante El entre gritos de júbilo.
Porque Dios es bueno,
su Amor es para siempre." (Sal 100,2.5)

En lo más profundo del corazón humano hay un deseo innato de felicidad, alegría, gozo, plenitud.
* ¿Por qué?
* ¿Cómo puede ser satisfecho?

La Iglesia lo explica:

- Juan Pablo II: “Dios ha creado al hombre para hacerle partícipe de su Felicidad. El bien es difusivo; y Dios, que es la Felicidad absoluta y perfecta, ha creado al hombre sólo para Sí mismo, es decir, para la Felicidad"  (02-09-79)

- “Dios ha hecho al hombre para la alegría.
  Dios es Alegría y en la alegría de vivir hay un reflejo de la alegría originaria que Dios experimentó al crear al hombre"

- CEC 1: "Dios, infinitamente Perfecto y Feliz en Sí mismo, en un designio de pura bondad ha creado libremente al hombre para que tenga parte en su vida bienaventurada"

Yendo al grano: Dios no ha hecho al hombre para cualquier tipo de alegría superficial y transitoria, sino para una alegría en concreto, que es Él mismo, Fuente de la verdadera y única Felicidad plena y definitiva.
Y hasta tal punto, que no sólo colma, sino que supera todas nuestras expectativas, deseos, sueños e ilusiones, pues "tiene poder para realizar todas las cosas incomparablemente mejor de lo que podemos pedir o pensar" (Ef 3,20).

Para Sto. Tomás la alegría es el fruto del amor gozado: "El amor a Dios conduce necesariamente a la alegría".
Como el jardín produce flores, en el corazón que ama a Dios brota la felicidad.
Quien ama poco, tendrá poca capacidad de gozo.     Quien ama mucho, mucha.

¿Quién tiene motivo suficiente para estar rebosante de entusiasmo?:
. Quien conoce y vive el Amor de Dios...
.  Quien posee y es poseído por el Amor Infinito de Dios.
. Quien ama apasionada­mente y se siente amado apasionadamente por el Amor...
. Meditad el capítulo 8º de la Carta de San Pablo a los Romanos. En él se nos dice que somos hijos de Dios (vv. 14.16), hermanos de Cristo (v.29), que el Espíritu Santo ora y actúa en nosotros (vv. 9-16. 23. 26-27), que Dios nos ama (v.31-39) y que al final vencerá el amor.  ¿Habrá alguien tan miope a quien no le llene de ilusión y entusiasmo?
.  Cfr. 2 Co 7,4; Col 1,24; St 1,2.12.

Juan Pablo II: “La alegría que brota de la gracia divina no es superficial y efímera. Es una alegría profunda, enraizada en el co­razón y capaz de impregnar toda la existencia del creyente. Se trata de una alegría que puede convivir con las dificultades, con las pruebas e incluso, aunque pueda parecer paradójico, con el dolor y la muerte. Es la alegría de la Navidad y de la Pascua, don del Hijo de Dios encarnado, muerto y resucitado; una alegría que nadie puede quitar a cuantos están unidos a Él en la fe y en las obras (cf. Jn 16, 22‑23).
Aunque propiamente la alegría cristiana se sitúa en un pla­no más directamente espiritual, abarca también la sana diver­sión, que hace bien al cuerpo y al espíritu.
Difundir una auténtica ale­gría puede ser una forma genuina de caridad social.”  (17-12-00)

Las estadísticas dicen que las personas alegres enferman menos y sanan antes.
- "El corazón alegre mejora la salud; el espíritu abatido seca los huesos" (Proverbios 17,22).
- "Anímate, alegra tu corazón, y echa lejos de ti la tristeza; porque a muchos mató la tristeza, y no hay utilidad en ella" (Ecli 30,24s).
- "Correré por el camino de tus mandamientos cuanto Tú ensanches mi corazón"  (Salmo 119,32).
- "Siempre queda un poco de perfume en la mano que ofrece rosas" (Refrán chino)

- "Dios ama al que da con alegría" (2 Co 9,7).
- "Ningún pesimista ha sido nunca útil ni a la sociedad ni a la Iglesia" (Juan XXIII)
- "Purifícate de la mala tristeza, y vivirás para Dios, como vivirán todos los que han rechazado lejos de sí la tristeza y se han revestido de alegría" (Pastor de Hermas).
- "Los pensamientos negros vienen del diablo. Los de Dios dan alegría y paz" (San Francisco de Asís).
- "Nunca debe el hombre lamentarse de los tiempos en que vive, pues eso no servirá de nada. En cambio siempre puede mejorarlos" (Carlyle).
- "Es mejor encender una luz que maldecir de la oscuri­dad" (Proverbio oriental)
- "Nadie es tan dichoso como el verdadero cristiano. El alma en la que Cristo habita por la gracia, posee la alegría suprema, la riqueza verdadera, la paz, la calma, el descanso." (Sta. Catalina de Siena).
- "Lejos de mí juzgarme feliz por cualquier gozo que se conceda a los paganos, sino sólo a aquellos que te sirven voluntariamente,  de los cuales Tú mismo eres el gozo. Y ésa es la vida celestial: gozar de ti con una alegría ordenada a ti, dimanada de ti y poseída por amor tuyo. Esa es alegría verdadera, y no hay otra". (San Agustín).
- "Todo hombre que tenga verdadera relación con Dios y que desee frecuentar su trato, sólo tiene una única tarea: ser alegre" (Sören Kierkegaard).
- "La única obligación en el mundo es la alegría" (Paul Claudel).
- "Desde que no me busco nunca, llevo la vida más dichosa que se puede encontrar" (Santa Teresita).
- "Un verdadero cristiano es forzosamente optimista. Los pesimistas ven dificultades en todas las ocasiones. Los cristianos ven ocasiones en todas las dificultades" (Cardenal Tisserant).
- "Un santo triste es un triste santo".
- Domingo Savio, a punto de morir a los 15 años, decía: "Ser santo entre nosotros es problema de alegría. Uno se hace santo a base de alegría".
- "Todo el que quiera progresar en la vida espiritual necesita absolutamente tener alegría" (Sto. Tomás).
- "Queridos jóvenes: Ser santos significa vivir en comunión profunda con el Dios de la alegría y tener un corazón libre del pecado y de las tristezas del mundo.
Dios ha hecho al hombre para la alegría. Podría decir que os ha hecho sobre todo a vosotros para la alegría. Dios es Alegría y en la alegría de vivir hay un reflejo de la alegría originaria que Dios experimentó al crear al hombre. Difundid esta alegría" (Juan Pablo II).
- "Señor, que los malos sean buenos, y los buenos sean simpáticos"  (Santa Teresita).

El mejor “Manual de la Alegría” es la Palabra de Dios:

¿Por qué da Dios como Mandamiento principal que Le amemos?: "Para que seas feliz"   (Dt 5,16.33; 6,3.18.24; 7,7ss; etc.).

El mensaje del Antiguo Testamento tiene como fruto la alegría. El gozo auténtico se atribuye a Dios y se fundamenta en El

"Servid a Yahveh con alegría,
  llegaos ante El entre gritos de júbilo.
  Porque Dios es bueno,
  su Amor es para siempre." (Sal 100,2.5)

- "Los justos se alegran,
  gozan ante Dios, y saltan de alegría.
  Alegraos en Dios." (Sal 68,4s).

- "Haz de Dios tus delicias,
  y El te dará lo que tu corazón desea" (Sal 37,4).

- "Tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría
   que si abundara en trigo y en vino.
   En paz me acuesto y en seguida me duermo,
   porque Tú solo, Señor, me haces vivir tranquilo". (Sal 4,9)  
          

- "Devuélveme el son del gozo y la alegría.
   Crea en mí un corazón puro.
   Vuélveme la alegría de tu salvación.
   Enseñaré a los rebeldes tus caminos
   y los pecadores volverán a ti" (Sal 51)

- "La alegría de Dios es vuestra fortaleza" (Ne 8,10)

El mensaje del Nuevo Testamento es mucho más engendrador de alegría.
La misma palabra “Evangelio” significa  "La Buena Noticia", la mejor que nos pueden dar. 
- La mejor noticia: Dios es mi Padre y me ama
- La mejor noticia: Dios-Hijo se ha hecho Hombre por mí: ha vivido pensando en mí; ha predicado para mí; su amor hacia mí ha llegado hasta la Pasión y Muerte.
- La mejor noticia: Jesús resucitó.   También mi cuerpo resucitará.
- La mejor noticia: me está preparando sitio para que goce eternamente con El
- La mejor noticia: me envía su Espíritu,
- La mejor noticia: me da su Madre como Madre mía.
- La mejor noticia: perdona mis faltas
- La mejor noticia: se queda en la Eucaristía.
- ¿Puede haber noticias mejores?  ¿Cómo somos tan insensatos que buscamos novedades en los m.c.s., dejando aparcados los Evangelios en una estantería?

El Evangelio es fuente de la alegría más genuina. Comienza con un mensaje de alegría y termina con el aleluya pascual. 
- El ángel saluda a la Virgen: «¡Alégrate!».
- Un ángel anuncia a Zacarías el nacimiento de Juan Bautista: "No temas. Será para ti gozo y alegría, y muchos se gozarán en su nacimiento" (Lc 1,14).
- Otro dice a los pastores: "No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: hoy os ha nacido un Salvador" (Lc 2,10).
- Isabel dice de María: "Feliz la que ha creído"(Lc 1,45)
- María exclama: "Se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador" (Lc 1,47).
                            "Todas las generaciones me llamarán feliz" (Lc 1,48).
- Jesús busca la alegría de los suyos:
- Expone su Doctrina en el Monte, en forma de "bienaventuranzas”, “dichas", en clave de alegría: Mt 5,3-12.

- "Alegraos y regocijaos porque vuestros nombres están escritos en los cielos" (Lc 10,20).
- "Alegraos y regocijaos, que vuestra recompensa será grande en los cielos" (Mt 5,10s).
- "Os he dicho esto para que mi gozo esté en vosotros y vuestro gozo sea pleno" (Jn 15,11).
- "Se alegrará vuestro corazón y nadie podrá quitaros vuestra alegría" (Jn 16,22).
- "Digo estas cosas para que tengan en sí mismos mi alegría plena" (Jn 17,13).
- "Os escribimos esto para que vuestro gozo sea pleno"  (I Jn 1,4)

La vida de Jesús y de la Virgen fue difícil. Pero, ¿quién se imagina a Jesús "quemado" o a la Virgen desilusionada?

Los primeros cristianos vivían "con alegría y sencillez de corazón" (He 2,46; 5,41; 8,8.39; 13,48.52; 15,34)

La invitación constante de San Pablo es a la alegría:
- "El Dios de la esperanza os colme de todo gozo y paz en vuestra fe, hasta rebosar de esperanza por la fuerza del Espíritu Santo." (Rm 15,13)
- "Alegraos en el Señor" (Flp 3,1)
- "Alegraos siempre en el Señor. De nuevo os digo: ale­graos" (Flp 4,4)
- "Alegraos, perfeccionaos" (2 Co 13,11).

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Si habláramos de alegría meramente sensible, ante la primera dificultad se derrumbaría. Pero la espiritual no se deja hundir tan fácilmente. La cruz, cuando se lleva con fe y amor, produce una alegría más honda:
- "Estoy lleno de alegría y sobreabundo de gozo en todas nuestras penas" (2 Co 7,4).
- "Considerad un gran gozo el estar rodeados por toda clase de pruebas" (St 1,2).
- "¡Qué mayor delicia para un corazón cristiano, que la carencia de delicias"   (Tertuliano).
- "El corazón perfecto se alegra donde el imperfecto halla la pena" (San Juan de la Cruz).
- "Saboreo alegrías desconocidas: las alegrías del dolor" (Sor Isabel de la Trinidad).
- "¡Me gusta tanto sufrir por amor a Nuestro Señor y a Nuestra Señora!" (Jacinta de Fátima).
- "Mi mayor consuelo es no tener consuelo en la tierra". "He llegado a no poder padecer, porque me es dulce todo sufrimiento". "Encontré en el mundo la felicidad y la alegría, pero sólo en el dolor" (Santa Teresita).

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Una regla para discernir los espíritus buenos es la alegría.
* San Ignacio de Loyola lo explica muy bien: Es propio del mal espíritu entristecer, "quemar", desanimar. Lo propio del buen Espíritu es dar paz, ánimo, alegría.
* Cardenal Ratzinger: "Una de las reglas del discernimiento de espíritus podría ser: donde hay tristeza, donde muere el humor, allí no está ciertamente el Espíritu de Jesu­cristo. La alegría es una señal de la gracia. Quien se alegra profunda y cordialmente, quien ha sufrido y no ha perdido la alegría, no está lejos de Dios, que es el Espíritu de la alegría eterna".
* "No se turbe vuestro corazón. Si me amaseis os ale­graríais..." (Jn 14,27s)
* "El verdadero profeta que habla en nombre de Dios infunde firmeza, aliento y alegría" (I Co 14,3).

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La auténtica alegría se contagia, es "apostólica". Mal puede atraer ni menos evan­gelizar quien no irradia felicidad.
Por eso decía Nietzs­che: "Más salvados tendrían que parecer para hacerme creer en su Salvador".
Difundir alegría es uno de los mejores regalos que podemos hacer.
¿No es una obra de misericordia consolar al triste?  ¿No es una bienaventuranza dar paz? También lo es sembrar alegría a nuestro alrededor.
"No se puede amar a los hombres sin amar su alegría". (Dostoievski: "Los Hermanos Karamazoff").
"Una buena acción es aquella que hace aparecer una sonrisa en el rostro de otro" (Stock).
¿No nos da Dios los dones -y uno de ellos es la alegría- para que los comuniquemos y compartamos?
"Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de toda consolación, que nos consue­la en todas nuestras tribulaciones, para que nosotros podamos consolar a los que están en tribulación, mediante el consuelo con que nosotros somos consolados por Dios" (2 Co 1,3-4).
Juan Pablo II: “Difundir una auténtica ale­gría puede ser una forma genuina de caridad social.”  (17-12-00)

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Mucha gente generosa me pregunta qué penitencias o sacrificios pueden hacer.

Primero suelo decir, citando a Juan Pablo II, que "la penitencia no es sólo un esfuerzo, una carga, sino también una alegría. Algunas veces es una alegría inmensa del espíritu humano, alegría que otras fuentes no pueden suscitar. Parece que el hombre contemporáneo ha perdido el sabor de esta alegría. Nuestra civilización -sobre todo en Occidente-, vinculada estrechamente con el desa­rrollo de la ciencia y de la técnica, contempla la nece­sidad del esfuerzo intelectual y del físico; pero ha perdido notablemente el sentido del esfuerzo del espíritu, cuyo fruto es el hombre interior. Para este hombre resul­ta extraño tanto el esfuerzo que conduce al fruto que acabamos de mencionar, como la alegría que fluye del mismo; la inmensa alegría del encuentro y del reencuentro, la alegría de la conversión, la alegría de la penitencia"  (28-02-79).

Después propongo una penitencia que está al alcance de todos: procurar estar siempre alegres; sonreír en casa, en el trabajo, en la calle, de día y de noche, en vacaciones y en el dolor, y repartir motivos de alegría a los demás.

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Para terminar, ¿dónde busca y encuentra el creyente la alegría?:   

- "Yo tengo mi gozo en Dios" (Sal 104,34).
- "Con gozo me gozaré en Yahveh,  exulta mi alma en mi Dios" (Is 61,10)
- "Alegraos en Dios" (Sal 68,5)
- "Alegraos en el Señor" (Flp 3,1; 4,4)
- "Se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador" (Lc 1,47).

 

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Sugiero el tratamiento mejor y más barato:
* ORACIONYL 500 mg.
* CONFIANZOL
* ESFUERZINA (píldoras)
   Pedidos al Laboratorio "ESPIRITU SANTO", especializado en "amor, alegría, paz, afabilidad, bondad..."  (Gal 5,22)
* REHABILITACION: 100 ejercicios diarios de sonreír.

 

L A    S O N R I S A


Una sonrisa no cuesta nada y da mucho.
Enriquece al que la recibe sin empobrecer al que la da.
Sólo dura un instante, pero su recuerdo permanece.
Nadie es tan pobre que no pueda darla ni tan rico que no la necesite.

Crea felicidad en su entorno.
Testimonia la juventud del corazón.
Muestra la madurez de la persona que la da.                
Mantiene el buen ánimo.
Da paz al alma.
Contribuye a una buena salud.
Despierta buenos pensamientos.
Inspira obras buenas.
Dice más que muchas palabras.
Da reposo en el cansancio.
Levanta el ánimo al decaído.
Brota de la victoria sobre los pecados capitales.
Puede ser el primer paso que lleve al pecador hacia Dios.
Lleva esperanza a los agobiados, deprimidos, tentados y desesperados.
Realiza maravillas, que tú ignoras.
Unos labios sonrientes desarman, pues no pueden hacer daño.

Es alivio en el trabajo.
Signo de amistad.
Aceite que suaviza tensiones.
Resplandor del Cielo sobre las sombras de nuestras tristezas y miedos.
El adorno natural más bello: embellece el rostro, pero más aún el corazón.
Más fuerte que la violencia.
Consuelo para el triste y descorazonado.
Remedio para toda pena.
Un bien que no se puede comprar, prestar ni robar.
Fruto de la paz del alma.
Camino que lleva almas a la fe.

Sonríe a Jesús, que necesita tu amor y consuelo.
Sonríe a los tristes.
Sonríe a los tímidos.

«CAUSA DE NUESTRA ALEGRIA»,
ruega por nosotros

Sonríe a los amigos y a los enemigos.
Sonríe a los jóvenes y a los ancianos.
Sonríe a los sanos y a los enfermos.
Sonríe en tu familia.
Sonríe en tus alegrías y en tus penas.
Sonríe por amor a Jesús.
Sonríe por amor a María.
Sonríe por amor a las almas.
Sonríe con los labios, con los ojos, con todo el ser.
Sonríe hasta que notes que la tristeza se desvanece.
Sonríe hasta calentar el corazón con ese rayo de sol.

Cuenta, si puedes, el número de sonrisas que has distribuido cada día.
Su número te indicará cuántas veces has promovido alegría,
ánimo y confianza en el corazón de los demás.

Pon tu sonrisa al servicio de Dios y de los demás.
Si alguien no te da la sonrisa que tú esperas,  sé generoso y no niegues la tuya,
porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como el que no sabe darla a los demás.

Sonríe siempre a Jesús y María:
Te alegrarán sus radian­tes sonrisas, cuando les encuentres en el Umbral de la Vida definitiva, donde "no habrá llanto, ni gritos, ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado" (Ap 21,4).

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Iba una vez San Francisco de Asís con el Hermano León en un frío día de invierno.
Le pregunta el Hermano León: "¿Cuál es la verdadera alegría?"
Responde Francisco:
- Llega un mensajero y dice que todos los profesores de la Universidad de París han entrado en la Orden y se han hecho franciscanos. En esto no está la verdadera alegría.
- También nos dice el mensajero que han venido a la Orden todos los Obispos y Arzobispos; y que el Rey de Francia se ha hecho franciscano, y también el Rey de Inglaterra. No es ésta la verdadera alegría.
- Además dice el mensajero que nuestros hermanos franciscanos han ido a los infieles y los han convertido a todos a la fe. Esa no es verdadera y perfecta alegría.
- Aunque yo devuelva la vista a los ciegos, enderece a los tullidos, expulse a los demonios, haga oír a los sordos, andar a los cojos, hablar a los mudos y resucite a un muerto de cuatro días, no está en eso la perfecta alegría.
- Aunque el Hermano menor llegara a saber todas las ciencias y todas las Escrituras, hasta poder profetizar y revelar las cosas futuras y los secretos de las conciencias y de las almas, no es ésa la alegría perfecta.
- Aunque el Hermano menor hablara la lengua de los ángeles y conociera el curso de las estrellas y las cualidades de las hierbas, y le fueran descubiertos todos los tesoros de la tierra, y conociera todas las propiedades de las aves y de los peces y de todos los animales, y de los hombres y de los árboles y de las piedras, no es ésa la perfecta alegría.

Por fin el Hermano León, lleno de asombro, le preguntó:
- Padre, te pido que me digas en qué está la perfecta alegría.

Y le respondió Francisco:
- Si cuando llegamos a Santa María de los Ángeles, mojados como estamos y desfallecidos por el hambre, llamamos a la puerta del convento y llega malhumorado el portero y grita «¿Quiénes sois vosotros?». Y nosotros le decimos «Somos dos de vuestros hermanos». Y él dice: «Mentira. Sois dos bribones que vais engañando al mundo y robando las limosnas de los pobres. ¡Fuera de aquí!». Y no nos abre, y nos tiene allí fuera, aguantando la nieve y la lluvia, el frío y el hambre hasta la noche. Si sabemos soportar con paciencia, sin alterarnos y sin murmurar contra él, esas injurias, ese rechazo y esa crueldad, sino que más bien pensamos con caridad, aquí está la verdadera alegría.
Escucha, hermano León: Por encima de todas las gracias y dones que el Espíritu Santo concede a sus amigos, está el de dominarse a sí mismo y sobrellevar gustosamente por amor de Cristo Jesús penas, injurias e incomodidades. Todos los demás (el don de curar, el de ciencia...) son dones de Dios, no nuestros. Pero la cruz, la tribulación y la aflicción, podemos gloriarnos en ellas ya que eso es nuestro".

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Juan Pablo II: “El hombre está hecho para la felicidad. Por tanto, vuestra sed de felicidad es legítima. Cristo tiene la respuesta a vuestra expectativa. Con todo, os pide que os fiéis de él. La alegría verdadera es una conquista, que no se logra sin una lucha larga y difícil. Cristo posee el secreto de la victoria.
Ya conocéis los antecedentes. Los narra el libro del Génesis: Dios creó al hombre y a la mujer en un paraíso, el Edén, porque quería que fueran felices. Por desgracia, el pecado trastornó sus proyectos iniciales. Dios no se resignó a esta derrota. Envió a su Hijo a la tierra para devolver al hombre la perspectiva de un cielo aún más hermoso. Dios se hizo hombre -como subrayaron los Padres de la Iglesia- para que el hombre pudiera llegar a ser Dios. Este es el cambio decisivo que la Encarnación imprimió a la historia humana.”
(Jornada de la Juventud: Toronto: 25-07-02).

Benedicto XVI:
“La alegría se ha de comunicar, pues la verdadera alegría se debilita y se apaga cuando se la aísla” (09-01-06).

 

 

INDULGENCIAS

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Hace años se hablaba con frecuencia sobre las Indulgencias. Se puede decir que todos las conocían y practicaban.
Hoy hemos pasado al otro extremo, de forma que muchos no saben qué son, para qué sirven, ni cómo aprovecharlas

Creo que es muy conveniente aclarar este tema, que es de mucho interés en la vida espiritual.

El uso de las Indulgencias contribuye al espíritu de peni­tencia y purificación interior; estimula el fervor; limpia el alma; fomenta la caridad y buenas obras; etc.

Los Santos las han estimado mucho.
Por ejemplo, San Ignacio de Loyola manda en los Ejercicios Espirituales: "Alabar... peregrinaciones, indulgencias, perdonanzas..."      (Nº 358: 6ª Regla para sentir con la Iglesia).

Pablo VI las recomienda: "La Iglesia, hoy también, invita a todos sus hijos a considerar y ponderar cuánto vale el uso de las indulgencias para fomentar la vida cristiana de cada uno; más aún, de toda la sociedad". (CSID, 9).

"La Santa Madre Iglesia recomienda de nuevo a sus fieles el uso de las indulgencias, gratísimo al pueblo cristiano de muchos siglos, y aun de nuestros tiempos". (CSID, 11)

También Juan Pablo II en su Carta a los Sacerdotes, del 27-03-1983:

"La Iglesia desea beneficiarse, ahora más que nunca, del los méritos de María Santísima, de los mártires y de los santos, así como de su mediación, para hacer más actual aún la Redención cumplida por Cristo, con todos sus efectos y frutos de salvación. De este modo, la práctica de las Indulgencias desvela su profundo significado evangélico, en cuanto que el bien, dimanado del Sacrificio redentor de Cristo en todas las generaciones de mártires y santos de la Iglesia desde su comienzo hasta nuestros días, fructifica de nuevo en las almas de los hombres de hoy por la gracia de la remisión de los pecados y de sus efectos".

En los primeros siglos, la Iglesia ponía largas etapas de durísimas penitencias públicas para remisión de la "pena temporal" de los pecados.

Con el tiempo, ha ido evolucionando la forma de remisión de la "pena temporal", poniéndola cada vez más accesible para que todos los fieles puedan beneficiarse.

Como ha ido evolucionando su legislación a lo largo de los siglos, nos atenemos aquí a los últimos documentos oficiales de la Iglesia, que son 3:


- la Constitución "Sacrarum Indulgentiarum Doctrina"  (CSID), publicada por Pablo VI el 1-01-1967,
- el nuevo "Enchiridion Indulgentiarum" (EI),aprobado   por Pablo VI el 14-  07-1968
- el nuevo Código de Derecho Canónico (CDC) de 1983

Comentando los cánones del CDC referidos a las Indulgen­cias, comprenderemos mucho mejor en qué consisten.

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1º.- DEFINICIÓN

La palabra "indulgencia" equivale a indulto, amnistía, perdón.

C. 992: "La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados ya perdonados en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como adminis­tra­dora de la Redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los Santos."

Expliquemos los términos del canon:

1) Remisión ante Dios: no tiene efectos externos, visibles, ante los hombres, sino espirituales, ante el mismo Dios.

2) De la pena temporal debida por los pecados ya perdonados en cuanto a la culpa.-
      Cada pecado tiene 2 repercusiones o consecuencias: "culpa" y "pena":

      Culpa:    Es la ofensa o herida que el pecado hace a Dios.
                      Grave, si el pecado es mortal. Leve, si es venial.

      Pena:      Es el castigo merecido por el pecado.

La pena del pecado mortal es eterna: Infierno.
La pena eterna se perdona al mismo tiempo que la culpa, con el Sacramento de la Confesión, o con un acto de contrición perfecta, con el propósito de confesarse. (Trento, ses. 6, cap. 4).

Pero no siempre se perdona toda la pena temporal, por descuido nuestro en el arrepentimiento o en el propósito.
Aunque Dios perdona la culpa (el pecado) y la "pena de muerte" o "cadena perpetua" que es el infierno, y puede quedar aún alguna mancha en el alma, que haya que limpiar, o por la que haya que pagar alguna "multa" en esta vida o en la otra (Purgatorio).

La pena del pecado venial es temporal: Purgatorio.
Además de quitarse con la Confesión, se puede limpiar con obras buenas

El ideal sería pagar o satisfacer esta pena en esta vida, consiguiendo al mismo tiempo m‚ritos, evitando en lo posible el Purgatorio, pues en él se sufre mucho, sin que ese sufrimiento sirva ya como mérito nuestro.
En la tierra se pueden quitar esas manchas con menos sufrimientos, y además éstos consiguen mérito.
Concretamente con el sufrimiento voluntario de algo bueno y costoso.
- Pueden ser obras buenas que nos ponemos nosotros   mismos,
- o bien lo que nos pone en "penitencia" el confesor,
- o bien con los sufrimientos normales de la vida,   sufridos con resignación (Trt., ses. 14, cap. 8,9)
  Podemos decir que satisface o "paga" más la obra que sea más molesta y, sobre todo, que esté hecha con más amor.
- Pero también se puede "pagar" o satisfacer de una   manera más fácil: ¡con las Indulgencias!.

 

 PECADO   Se quita con: 
Culpa  
Eterna 
    * Confesión   (o acto de contr. perfecta)  
     
  Se quita con:   
    * Penitencia sacramental 
Pena   
Temporal 
    * Toda obra buena   
    * Indulgencias   

                                                                                                                            

3) Fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones.-

Dios concede la indulgencia o perdón gratuitamente, pero dependiendo de la capacidad del sujeto: debe estar verdaderamente arrepentido y dispuesto a la entrega y servicio de Dios. Si no se da esta disposición, cuya intensidad y calidad sólo Dios puede conocer, no se ganará la indulgencia o la totalidad de la misma. Por eso no hay total seguridad de ganar las indulgencias por el mero hecho de hacer las acciones prescritas, pues puede faltar la disposición interior del sujeto.

 

4) Tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los Santos.-

Para comprender el fundamento de las Indulgencias, es clave que entendamos dos conceptos: "Tesoro de la Iglesia" y "Comunión de los Santos".

      * Tesoro de la Iglesia:
Es el depósito de méritos y valores satisfactorios conseguidos por Jesús, la Virgen, los Santos y las almas buenas de la tierra.
Es una riqueza espiritual enorme, infinita.

* "Comunión de los Santos":
Sabemos que en la Iglesia todos formamos un Cuerpo, el "Cuerpo Místico de Cristo" (Rm 13,4s; I Co 12), cada uno con distintas funciones.
De aquí se deduce que cada uno de nosotros es solidario con todos los demás, de modo que todo repercute en todos, lo bueno y lo malo.
Por lo tanto, podemos participar de los bienes espirituales de la Iglesia, es decir, del "Tesoro de la Iglesia".
En virtud del Dogma de la Comunión de los Santos, hay "comunión" (común-unión) o participación de ese Tesoro entre todos los fieles, a los que San Pablo llama "santos". Es la "Comunión de los Santos".
Cfr. I Co 12,25s; Col 1,24; Ga 6,1s

 

5) Por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la Redención, distribuye y aplica.-

La administración de este Tesoro está encomendada a la Iglesia:
    Jn 20,23: "A quienes perdonareis los pecados, les serán perdonados"
     Mt 16,19 y 18,18: "Lo que desatéis en la tierra, queda desatado en el Cielo"
Jesús da a la Iglesia todo su poder.
La Iglesia distribuye los frutos de la Redención de varias formas: a través de los Sacramentos, de los Sacramentales y de las Indulgencias.

Si la Iglesia puede perdonar la culpa, con más razón la pena.
Por eso, a ella le toca dar normas sobre cómo debe hacerse.
Lo hace con la legislación antes indicada.

Por consiguiente, de este Depósito, infinito, TESORO DE LA IGLESIA, el Papa reparte los méritos "satisfacto­rios", a quienes se quieran aprovechar, mediante las INDULGENCIAS.

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2º.- DIVISIÓN

C. 993: "La indulgencia es parcial o plenaria, según libere de la pena temporal debida por los pecados en parte o totalmente"

Plenaria: Puede liberar totalmente de la pena temporal, si el sujeto está debidamente dispuesto,  de tal manera que, si uno muriera tras ganarla, iría directa­mente al Cielo.
Sólo se puede ganar una vez al día (ID 6, 18)
                (Excepto "en caso de muerte" (ID 18), en cuyo caso se podrían ganar 2 en el mismo día)

Parcial: Libera de la pena debida por los pecados y no remitida del todo, gracias a determinadas obras buenas.

 

Conviene recordar aquí que toda obra buena, hecha en gracia, tiene al menos un doble valor salvífico, mayor o menor, según sea la obra en sí y el espíritu con que se realice:

* Meritorio: Merece gracia santificante y, por lo tanto,  gloria en el Cielo.
      Tiene carácter personal e intransferible.
* Satisfactorio: Compensación de las penas temporales.
      Cuanto mejor es la obra y mayor el amor a Dios, más grande es el valor satisfactorio.
Pero si, además, la Iglesia concede indulgencias a esa obra, se le aumenta el valor satisfactorio ante Dios.
Aunque no sea correcto hacer aquí comparaciones matemá­ticas, podríamos decir que la Indulgencia multiplica el valor satisfactorio de esa obra buena.

Cada día se pueden ganar muchísimas indulgencias parciales.
Quien vive una vida cristiana fervorosa, prácticamente continuas. Y más en la medida de su amor a Dios.
Así se estimula el espíritu y el fervor.

3º.- APLICACIÓN

C. 994: "Todo fiel puede lucrar para sí mismo o aplicar por los difuntos, a manera de sufragio, las indulgencias, tanto parciales como plenarias."

Se pueden aplicar por sí mismo o por los difuntos
      No por otros que estén vivos.
 
¿Podemos ayudar así a las almas del Purgatorio?
Sí, y podemos hacer que se abrevien sus penas y gocen antes de Dios en el Cielo. Es un gran acto de caridad para con ellos. Podemos aplicar por ellos el "Tesoro de la Iglesia" mediante las Indulgencias.
La Iglesia siempre ha aplicado las Indulgencias por los difuntos del Purgatorio.

  Nota.- 
      Existe el llamado "Acto heroico de caridad" o "Voto de ánimas", que consiste en ofrecer por los difuntos todas las Indulgencias que la persona pueda ganar en su vida.
Lo puede hacer cualquier fiel, aunque es conveniente que lo consulte con su Director Espiritual o Confesor.
El que lo hace "se arriesga" a tener que estar más tiempo en el Purgatorio, dado que ha aplicado las Indulgencias por los difuntos y no por sí mismo, pero ese acto de caridad vale muchísimo a los ojos de Dios, tiene mucho mérito y tendrá un gran premio en el Cielo, además de haber beneficiado inmensamente a muchas personas. Por eso es muy recomendable hacerlo.

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4º.- SUJETO CAPAZ

C. 996/1: "Para ser capaz de lucrar indulgencias es necesario estar bautizado, no excomulgado, y hallarse en estado de gracia por lo menos al final de las obras prescritas".

C. 996/2: "Sin embargo, para que el sujeto capaz las lucre debe tener al menos intención de conseguir­las, y cumplir las obras prescritas dentro del tiempo determinado y de la manera debida, según el tenor de la concesión."

Expliquemos los términos de los cánones:

1) Bautizado: Porque para poder participar de la Comunión de los Santos se requiere formar parte del Cuerpo Místico de Cristo, lo cual se logra mediante el Bautismo

2) No excomulgado: La excomunión aparta al sujeto de la Comunión de los Santos y le sitúa fuera de la Iglesia.

3) En estado de gracia: La indulgencia compensa por la pena, pero no perdona la culpa, por lo que se requiere estar en gracia. La indulgencia es un favor que Dios hace, por mediación de la Iglesia, a sus amigos.

4) Intención:
* Actual: Acto de la voluntad de ganar tal indulgencia   al hacer una obra buena.
* Virtual: El acto de voluntad se puso antes y no ha   sido revocado. P.e.: Voy a una Iglesia para hacer un Via Crucis para ganar una Indulgencia Plenaria, y allí, sin repetir la intención, hago el Via Crucis.
* Habitual: Intención que se tuvo una vez, no se ha revocado, pero que no influye en el cumplimiento de las obras indulgenciadas.
- Explícita: quien hace el acto de voluntad de ganar cuantas indulgencias pueda.
- Implícita: cristiano piadoso que nunca ha hecho ese acto, pero lo haría si lo supiera.
La mejor es la actual, y la más recomendada y segura.
Parece que para ganarlas basta la "habitual explícita".

Se recomienda renovar la intención cada día, por ejemplo en el ofrecimiento de obras.

No hace falta saber en concreto qué indulgencias hay para cada obra.

5) Cumplir las obras prescritas:

Para la Indulgencia plenaria se requiere:
* Exclusión de todo afecto a pecado
No perdona la culpa venial, por lo que se exige antes la contrición.
Se recomienda comenzar los ejercicios piadosos con el rezo del Señor mío Jesucristo, renovando el arrepentimiento.

* Confesión Sacramental
Tiene que hacerse como máximo 7 días antes o después.
      Por lo tanto, con una Confesión se cubren dos semanas.
    Con una Confesión pueden ganarse varias Indulgencias plenarias.

* Comunión eucarística
      Con una Comunión sólo puede ganarse una Plenaria(ID 9)

* Oración por las intenciones del Papa
Se suele rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, pero se puede rezar otra cosa.

* La obra específica prescrita
      Suelen ser de 4 clases:

A) Oraciones
- El rezo debe ser vocal, pronunciando las palabras, sin que baste decirlas sólo con la mente, o recorriéndolas con los ojos en el libro.
- Se pueden rezar entre varias personas.

B) Visita de una Iglesia o lugar sagrado
Basta rezar un Padrenuestro y un Credo (ID 16)
Si no es posible la entrada por estar cerrado o aglomeración, se puede hacer desde fuera.
Se puede ganar desde el mediodía precedente hasta la medianoche que cierra el día fijado.

C) Usar objetos piadosos
Son 5: Crucifijo, Cruz, Rosario, Escapulario y Medalla.
Para ganar la indulgencia, basta llevar piadosamente el objeto bendecido.
Puede bendecirlos cualquier sacerdote. Si están bendecidos por el Papa o un Obispo pueden tener más Indulgencias.
     Algunos tienen Bendición propia (Rosario, escapulario). Si no, basta con la señal de la cruz, hecha por un Sacerdote.

D) Otra acción señalada
Hacer un Via Crucis, lectura de la Biblia, limosna, peregrinación, clase de Religión, etc.

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5º.- ACTOS INDULGENCIADOS

 

INDULGENCIA PLENARIA.-  (Entre otras)

- Oración ante el Smo. Sacramento, al menos durante media hora.
- Rosario rezado en la Iglesia, en familia, en comunidad religiosa o asociación piadosa.
- Lectura de la Sda. Escritura durante media hora al menos.
- Vía Crucis          
      [Nota.- Cualquiera de estas 4 primeras está fácilmente al alcance de todos, por lo que puede ganarse una Indulgencia Plenaria con alguna de ellas.]

- Bendición Papal, "Urbi et Orbi" ("a la Urbe y al Orbe"), aunque sólo sea por radio o televisión.
- Hacer al menos 3 días de Ejercicios Espirituales.
- Visita de la Parroquia en la fiesta titular
- Visitar la iglesia u oratorio de religiosos, en la fiesta del Santo Fundador
- Visitando el Cementerio del 1 al 8 de noviembre
- Con motivo de algún Jubileo, visitando las Iglesias señaladas
- En España tenemos el Jubileo del Año Santo Jacobeo, cuando la Fiesta de   Santiago, 25 de julio, cae en domingo.
- Jueves Santo: Al canto solemne del Tantum ergo
- Viernes Santo: A la adoración y beso de la cruz, en la Acción Litúrgica.
- Sábado Santo: Renovación de las promesas del Bautismo en la Vigilia Pascual.
- También su renovación en el aniversario del propio Bautismo.
- El que celebra su Primera Comunión y los que asisten
- El que celebra su Primera Misa, y los que asisten.
- También en sus 25º, 50º y 60º Aniversarios
- Ciertos días que algunas Asociaciones tienen señalados.
  P.e.: Los miembros del Apostolado de la Oración las pueden ganar el día de su inscripción, el día de su consagración al Corazón de Jesús, la Fiesta de San Francisco Javier, del Sagrado Corazón, de Cristo Rey y de San Pedro y San Pablo.

INDULGENCIA PARCIAL.-  (Entre otras)

TRES CONCESIONES GENERALES:

1ª.- "Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que, en el desempeño de sus deberes y en el sufrimiento de las miserias de la vida, eleva su alma a Dios, con humilde confianza, aun sólo mentalmente, con alguna pía invocación".
[Ofrecer trabajos y sufrimientos]
(Mt 26,41; Lc 21,34-36; Hch 2,42; I Co 10,31; Ef 6,18; Col 3,17; 4,2;  LG 41; 43; AA 4)

2ª. - "Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que, llevado del espíritu de fe, se emplea a sí mismo o sus bienes en servicio de sus hermanos necesitados, con espíritu de misericordia."
[Caridad, limosna y apostolado]
(Mt 25,35.36.40; Jn 13,34-35; Rm 12,8; 10-11 y 13; I Co 13,3; Ga 6,10; Ef 5,2; I Ts 4,9; I Pe 1,22; 3,8s; St 1,27; I Jn 3,17s; AA 8; 31).

3ª.- "Se concede indulgencia parcial a los fieles que voluntariamente se abstienen de cosas lícitas y agradables, por espíritu de penitencia."
[Sacrificios]
(Mt 8,20; 16,24; Lc 9,23; 13,5; Rm 8,13.17; I Co 9,25-27; 2 Co 4,10; Tt 2,12;  LG 10)

- Señal de la cruz, pronunciado las palabras.
- Acto de contrición (Señor mío Jesucristo)
- Angelus o Regina Coeli
- "Angel de Dios, que eres mi Custodio, pues a ti me ha encomendado la Bondad divina: ilumíname, guárdame, guíame y gobiérname. Amén."
- Alma de Cristo
- Letanías del Nombre de Jesús, del Sagrado Corazón, de la Preciosísima Sangre, de la Sma. Virgen, de San José, de todos los Santos.
- Magnificat
- Acordaos
- Miserere (Salmo 51)
- Salve
- Bajo tu amparo nos acogemos...
- Tantum ergo
- Te Deum (plenaria el último día del año)
- Veni Creator (Plenaria rezado públicamente el 1º de enero y en Pentecostés)
- "Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor"
- Acto de fe, esperanza o caridad
- Credo
- Hacer oración mental
- Retiro mensual
- Asistir a la predicación de la Palabra de Dios
- Novena de la Inmaculada
- Comunión espiritual
- Al que enseña o aprende la doctrina cristiana
- Uso de objeto de piedad (cruz, rosario, escapulario, medalla, bendecido por   un Sacerdote. Si está bendecido por el Papa o por un Obispo se gana indul­gencia plenaria en la fiesta de San Pedro y San Pablo, rezando el Credo).
- Abstenerse voluntariamente de cosas lícitas y agradables, por espíritu de   sacrificio
- Con otras muchas oraciones y obras buenas, hechas con espíritu sobrenatural.

Curiosamente, quizás por darse por supuesto, en los tratados que hay sobre las Indulgencias no suele hablarse del mejor método para limpiar la propia alma y conseguir gracias para los demás, que es el SACRIFICIO DE LA MISA.
En la Eucaristía el mismo Jesús ofrece al Padre sus m‚ritos, de valor infinito, por nosotros.
Los podemos aprovechar al menos de dos maneras:
- Encargando a Sacerdotes piadosos que celebren Misas por el perdón de nuestros pecados y por los difuntos.
- Participando activa y piadosamente en la Misa, uniéndonos al Sacrificio de Jesús y pidiéndole que aplique su valor satisfactorio por nosotros y los fieles difuntos del Purgatorio.

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Quien aprecie y aproveche las Indulgencias avanzará en la limpieza interior de su alma, fomentará las buenas obras hechas con espíritu sobrenatural, fomentará la caridad y progresará mucho en la vida espiritual.

 

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[Cfr. Artículo sobre "LAS INDULGENCIAS", en REINO DE CRISTO de 1983, (noviembre pgs. 13 y ss.); en 1973 (julio-agosto, pgs. 33-36) y en 1976 (julio-agosto, pgs 35-36)]
[Cfr. LAS INDULGENCIAS  de Eduardo F. Regatillo, S.J. Edit. Apostolado de la Prensa, Madrid, 1969)
[Cfr. Ch. Journet, "TEOLOGIA DE LAS INDULGENCIAS"].

 

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A. M. D. G.

Burgos, 27 noviembre 1992

 


 

FRASES PARA MEDITAR

sacadas del Libro

ALBORADA

Pensamientos para caminar mejor

Por P. José Luis Rey Repiso

(Se irán actualizando frecuentemente)

LA VIRGEN

602.- El primer lugar lo ocupa en mi corazón un judío, Jesucristo. Y el segundo, una judía, su Santísima Madre, la Virgen María.

603.- La pureza es belleza. María es bella porque ama.

604.- Virgen María, mírame con tus ojos limpios, dulces, maternales y misericordiosos.

605.- Feliz tú si tienes a María por Madre y por Maestra.      

606.- Si Jesús fue formado en María y educado por Ella, ¿tiene algo de extraño el que nosotros seamos engendrados, formados y educados místicamente en el corazón de esta tierna Madre?

607.- María, llevando ya en sus entrañas virginales al Hijo de Dios, se fue presurosa a la montaña y entró en casa de Isabel. Donde entra María, entra Jesús. Donde entra el Hijo, entra la Madre. Quien acoge a María acoge a Jesús. Quien acoge de verdad a Jesús, acoge también a su Madre.

608.- El poema más bello de Dios se llama «María”.

609.- Cuando descubras a María como Mujer, como Madre y como Amiga, enfocarás de otra manera tu vida espiritual.           

610.- Virgen María, enséñame a amar y a sufrir.

611.- Siempre será verdad que a Jesús se va y se vuelve por María.

612.- Por María, a Jesús. Y por Jesús al Padre. Y todo ello, bajo el impulso del Espíritu Santo.

613.- El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo han querido que todas las gracias nos vengan por medio de María.

614.- La Virgen María es la estrella que nos guía por camino seguro.

615.- Donde florece la devoción a la Virgen florece la pureza.

616.- La Virgen María pone el evangelio de su Hijo junto a nuestro corazón.

617.- Virgen Dolorosa: no aflijas más con tu llanto esa cara tan bonita, que ya pasó el Viernes Santo, y el domingo resucita.

618.- María es la libertad que se hace esclava de la verdad y del amor.

619.- ¡Qué fiesta tan grande se organizó en el cielo con la Asunción de María! A su Hija abraza el Padre; a su Madre, el Redentor, y a su Esposa coronada, el Espíritu de amor.

620.- Con María codo resulta más fácil.

621.- La Virgen María, en su Asunción, empieza a vivir en plenitud.

622.- Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre mía, te consagro mis ojos, enséñame a mirar como Tú; te consagro mis oídos, enséñame a escuchar como Tú; te consagro mi lengua, enséñame a hablar como Tú; te consagro mis manos, enséñame a trabajar y a servir como Tú; te consagro mi corazón, enséñame a amar como Tú.

623.- La Virgen María resulta molesta para los impuros que no quieren dejar de serlo.

624.- Virgen María, Tú eres guía para nuestro caminar, asidero para nuestra esperanza, razón para nuestro amor.

Continuará