GOCJ

 


 




 
 
 
 

 

Í N D I C E

 

      INTRODUCCIÓN

      A) DESVIACIONES DEL TIEMPO LIBRE:

                         Ritmo estresante, Pereza,
                         Culto a la diversión, TV.

      B) SENTIDO DEL TIEMPO LIBRE

      C) TRIPLE DIMENSIÓN DEL TIEMPO LIBRE:

                   1º) Dimensión espiritual
                   2º) Descanso
                   3º) Dimensión cultural

      RESUMIENDO

      APENDICE:

                         Recomendaciones prácticas para los
                         Grupos de Oración.

 

 


I N T R O D U C C I Ó N

      Si le decimos a un estudiante que la mitad de los días del año se los pasa en vacaciones, no lo cree, porque los días de clase le resultan muy largos, mientras que los de vacación se pasan sin darse cuenta. Pero si lo examinamos calendario en mano, comprobaremos que ¡son más de la mitad!
      La persona que trabaja tiene al año unos 140 días libres. Más de la tercera parte.
      Añadiendo el tiempo que queda libre en los días laborables, tras la clase, estudio o trabajo, veremos que es MUCHO el tiempo libre de que disponemos.
      Y para una persona jubilada, ¡todo es tiempo libre!
      Cálculos recientes estiman que un ciudadano, con una vida media de 70 años, ha dedicado 38'7 años al tiempo libre.

¡Más de la mitad de la vida de tiempo libre!

      Cuando elegimos carrera o profesión, lo pensamos mucho, y hacemos bien. Y eso aunque sólo vamos a ejercitarla una parte de nuestra vida. El resto, la mayor parte, va a ser tiempo de tiempo libre. ¿Por qué no pensamos también seriamente cómo emplear nuestro tiempo libre?
      Va siendo urgente desmitificar la preparación para el trabajo, que pretende, como único fin, hacer apta a la persona para producir. Es cierto que es importantísimo prepararse bien para trabajar. Pero el trabajo no es lo único ni lo más importante que la persona hace en la vida.

      El modo de utilizar los tiempos libres implica toda una "Filosofía de la vida". Es un indicador de los criterios de la persona. Supone una visión personal del mundo y de los valores.
      El trabajo no ilumina mucho lo que realmente pretendemos en la vida, pues no siempre se trabaja como realmente quisiéramos. Pero el tiempo libre lo elegimos libremente. Y, si en vez de elegirlo, nos hemos dejado imponer tal forma de tiempo libre, podría ser la prueba de nuestra falta de libertad, voluntad, carácter o metas: Dime cómo pasas el tiempo y te diré quién eres...

      Los Psicólogos, Profesores y Confesores saben que la mayor parte de la gente no utiliza correctamente los tiempos de vacaciones, que normalmente suelen resultar tiempos perdidos. Con frecuencia, y especialmente para los jóvenes, son ocasión de retroceso espiritual y humano.
    Los niños que viven en ciudad ya no tienen los espa­cios naturales de juego que tuvieron otras generaciones: viven recluidos en pisos. Las únicas ocupaciones de tiempo libre para ellos están en la televisión, los juegos electrónicos o muchas "ludotecas" que no se caracterizan precisamente por su ingenuidad. Un estudio del Ayuntamiento de Madrid indica que nada menos que el 61% de los jóvenes emplea su tiempo libre en discotecas, bailes y cines. Urge educarles para esta "nueva ciencia de la vida".
      La jubilación cada vez es más anticipada y larga. Muchos sufren un trauma al llegar a ella, porque no saben qué hacer con tanto tiempo disponible. ¡Nunca lo han aprendido!
      Ni la persona ni la sociedad están preparadas para la invasión del tiempo libre que llega a crear lo que ya se llama "La Cultura del tiempo libre ". Hay un shock creciente, por no saber usar correctamente este tiempo.

      La actitud reflexiva y libre ante el ocio y tiempo libre no se improvisa. Exige una educación, que se echa de menos. Es algo más que una asignatura pendiente.
      Será muy útil que reflexionemos sobre cuál es el sentido de las fiestas, vacaciones, ocio, tiempo libre, diversiones y descanso. ¿Lo perdemos? ¿Lo empleamos bien? ¿Cómo podemos aprovecharlo mejor?

         El presente trabajo es fruto de la experiencia de bastantes años, y de encuestas hechas sobre las vacaciones a cientos de jóvenes.

      Pretendo poner bases de tipo religioso, psicológico y pedagógico para fundamentar una sana "Filosofía del ocio o del tiempo libre".

      Para conseguir el máximo provecho es mejor leerlo despacio, asimilándolo, sacando conclusiones e irlas po­niendo en práctica. Lecturas posteriores pueden ser más útiles que la primera.

 

 

A) DESVIACIONES DEL TIEMPO LIBRE

 

      Hay muy distintas formas de concebir la utilización del tiempo de tiempo libre o de vacaciones. Depende de la propia "Filosofía de la vida" y de los objetivos de cada uno.
      Antes de proponer los elementos de unas vacaciones ideales, expongo algunas "tentaciones" o enfoques erróneos que suelen conllevar pérdida de tiempo e incluso hundi­miento espiritual y humano.

 

"RITMO ESTRESANTE"

      El hombre actual suele vivir un ritmo de trabajo acelerado, antinatural y perjudicial para su salud.
      En tiempo de vacaciones no es capaz de pacificarse y se dedica a otras actividades, pero también de forma acelerada y trepidante.
      El resultado es malo para su salud física, pero peor aún para su salud mental, psíquica y espiritual.

    Se huye de la propia interioridad. Se teme el encuen­tro con Dios y consigo mismo, quizás por la propia pobreza interior. Entonces se evade con largos y continuos viajes o buscando diversiones prefabricadas.
    Las vacaciones se usan "a modo de barbitúrico adorme­cedor de las frustraciones de los trabajos cotidianos". (Bertrand Russel).
      En algunos casos se llega a aprovechar el tiempo libre para tener otro empleo, para hacer otros trabajos.
      Se crea la necesidad de dinero, que sólo se puede conseguir con más trabajo, el cual reduce o elimina el tiempo libre imprescindible.
      Supone una Filosofía de la vida equivocada y muy perjudicial: No se trabaja para vivir, sino que se vive para trabajar. Uno se deja engullir por un círculo vicioso en busca de dinero y a costa de los valores más profundos de la persona. Se busca el "TENER", por encima del "SER".

 

"PEREZA"

      Sin plan fijo. Dejarse llevar por la desgana. Se comienza el día levantándose tarde de la cama, probable­mente porque se acostó muy tarde. Círculo vicioso. Quizás el esfuerzo mayor consista en llegar hasta la piscina para echarse allí a tomar el sol varias horas. O en sentarse ante el televisor anodinamente. Quien así vive olvida el valor del tiempo, porque lo pierde con más pena que gloria.

      Dios nos da el tiempo de estancia en la tierra (muy justito) para que lo empleemos en conseguir nuestra salvación y la salvación de otros. Viendo esa finalidad, tiene un valor enorme. Lo comprendere­mos en la otra vida, quizás ya tarde, cuando ya no vivamos en el tiempo, sino en la eternidad. Quien está en el infierno daría cualquier cosa por una hora en la tierra, para poder arrepentirse, confesarse, y hacer obras buenas. A quien está en el cielo también le gustaría poder disponer de "tiempo terreno" para aprovecharlo amando a Dios y haciendo que otros le amen. El tiempo es un gran regalo de Dios: nos lo da para que lo aprovechemos (Lc 19,13). Por eso al final de nuestra vida se nos pedirá cuenta de cómo hemos aprovechado el tiempo (Mt 25,14-30).

      Ese tipo de vida "perezosa" embota las facultades: por eso los Psicólogos recomiendan no estar en la cama más de las horas necesarias para el sueño (no más de 8 general­mente).

      ¡Cuántas chicas emplean horas y horas en verano para ponerse morenas, perdiendo quizás también la pureza propia y ajena! Prescindiendo de que en octubre ya están otra vez blancas (y quizás con la piel estropeada por tanto tiempo de exposición a los rayos solares, que son nocivos por la falta de capa de ozono), es más impor­tante el tiempo precioso que han perdido, y que Dios se lo daba para conseguir un corazón más blanco y bonito...

"CULTO A LA DIVERSIÓN"

      Se busca la diversión y el pasarlo bien a toda costa, como si fuera el valor último y absoluto de la vida.
      Muchísima gente cae en la tentación de confundir la felicidad con el placer. Identifican la felicidad con gozar de las cosas: bebidas, modas... Para muchos el bien máximo es "disfrutar" y "pasarlo bien". Para enjuiciar una tarde se pregunta: "¿Te has divertido?", como si esto fuera lo único importante.

"El tiempo libre, más que al servicio de la perfección y liberación de la persona, ha quedado en una oportunidad para que caiga el hombre en la más baja categoría en que se estimula y cultiva el cuerpo y toda la vertiente material del ser. El hombre sale de la opresión del trabajo y cae en la tiranía del tiempo libre”
(Emeterio Fernández Marcos, Psiquiatra).

      Nuestra sociedad de consumo impone un tipo de vacaciones estándar. La Publicidad y el ambiente manejan a la persona, y la incitan a un empleo de su tiempo libre que no es el que realmente necesita. Se crea la idea de que la felicidad se logra consumiendo el mayor número de cosas: tales refrescos, veraneo en tal sitio, determinado tipo de ropa, vehículo de moda, etc.
      En el fondo, hay una concepción errónea de la vida.

"Todo el mundo habla de su felicidad, todo el mundo quiere evitar el dolor, el sufrimiento, gozar de la vida, sin plantearse problemas de ninguna clase acerca del destino del hombre.
La felicidad tiene hoy además un sentido distinto del que tenía en épocas pasadas. Hoy confun­dimos felicidad con placer. Hay libros muy deta­llados sobre cómo conseguir el placer en cual­quier circunstancia, en la vida sexual, en la oficina, en el viaje, en las tiendas. La sociedad de consumo tiene su felicidad consumística, típica de ella, enlazada al cuerpo, pegada a los instin­tos, una felicidad física. La otra, la del alma, no tiene casi sentido, porque el alma es algo que no se ve, no se compra, no se consume. Ser feliz es gozar de las cosas: tener dinero, beber copas en la orilla del mar, como en la televisión; tener aventuras de toda clase, como en las películas; parecerse a los modelos que nos proponen los me­dios de comunicación con el fin de consumir más. La sociedad es de consumo en la medida en que nosotros producimos artículos de consumo. Se trata de un círculo vicioso.
La trampa es eterna, según esta perspectiva. Bastaría volver a lo espiritual para que la trampa desapareciera. Pero, ¿cómo y cuándo?”    (Vintila Horia)

"La permisividad moral no hace a los hombres felices. La sociedad de consumo no hace a los hombres felices. Jamás los ha hecho".   (Juan Pablo II: París, 1-06-80).

 

"TELEVISIÓN"

   
      El P. José María Hernando, un jesuita que falleció con fama de santidad y que dedicaba muchas horas diarias a confesar, decía desde su experiencia de confesor que "la televisión es el enemigo número uno en España".

      ¿No es muchas veces fuente de indecencia, inmoralidad, violencia, materialismo y consumismo? Se calcula que un chico de 14 años ha visto en TV 16.000 asesinatos y 100.000 actos violentos.  Un 34% de delincuentes usan técnicas aprendidas en TV. 
      Pero también se inculcan principios, criterios y costumbres equivocados, que se aceptan pasivamente.
      El bombardeo de imágenes y opiniones, inteligentemente presentadas como dogmas científicos y "progresistas", calan más por la sensibilidad que por la razón.

      La Religión suele estar ausente. "Televisión Española y Radio Nacional van muy a la zaga de los órganos parale­los de la Comunidad Europea, en presencia y valoración del hecho religioso en sus horarios de transmisión" (Conferen­cia Episcopal). Y muy frecuentemente presentan lo reli­gioso tendenciosamente.

"Tenemos que lamentar una vez más, después de varios años de impotente comprobación diaria, que esa Televisión de todos nos esté imponiendo a gran parte de la audiencia unos modelos de pensamiento y de conducta, unos estilos de vida que hacen tabla rasa del patrimonio religioso y moral de nuestro pueblo". (Comisión Episcopal Española de Medios de Comunicación Social).

 

      Hasta en la más humilde casita se ha entronizado el televisor y se le ha dado un lugar de privilegio. Se llega a convertir en un miembro de la familia del que no se puede prescindir. Ha adquirido un carácter mágico, casi sagrado, al convertirse en el oráculo al que escucha con reverencia toda la familia. Se acepta sin crítica la mentalidad que se nos da, aunque de ordinario sea parti­dista y tendenciosa. Así se convierte en un eficacísimo agente de mentalización colectiva. Realiza un eficaz lavado de cerebro en las personas y en la sociedad, intoxicando mentes, contaminando corazones, cambiando criterios y conductas. Anula opiniones o creencias perso­nales. Hace que actuemos según lo que vemos en la panta­lla. Hablamos, vestimos, accionamos o pensamos como se nos dicta. Se ha convertido en el auténtico "opio del pueblo", creadora de "robots vivientes".
      Nuestros Obispos creen que los españoles dedicamos "excesiva cantidad" de horas a ver TV. Tantas, que "la programación condiciona muchas veces el horario de trabajo, de las atenciones domésticas, del estudio de los niños y del descanso nocturno."
    Para el Profesor Francisco Alonso Fernández, catedrá­tico de Psiquiatría, "nos encontramos ante un nuevo tipo de adicción muy semejante al que producen las drogas, que conduce a una actitud indolente e insociable, incluso con el resto de la familia."

      Afecta gravemente a la familia: No se dialoga entre los esposos ni entre padres e hijos, porque es muy entre­tenido e interesante lo que se proyecta en la pantalla. Se rompe la unidad familiar. Se hace más caso al televisor que a los padres. Tanto que se le ha llamado "el tercer padre".

      Los niños pasan horas muertas hipnotizados ante el televisor, que les roba el tiempo que necesitan para estudiar,  orar, hacer deporte, dormir. Los psicólogos dicen que durante el curso hay "excesiva cantidad" de horas dedicadas a ver TV. (En vacaciones suelen aumentar aún más). Ellos llaman "teledependencia", "telemanía" y "teleadicción" al cuadro mental que se genera.
      Sería muy interesante calcular las horas que un joven dedica al año a ver TV, comparándolas con las que está en clase. Los números cantarían.
      Se forma una mentalidad pasiva, gregaria, que carece de creatividad, iniciativa y responsabilidad. Incapacita para la concentración, estudio y atención. Al faltar el sentido crítico, es sujeto fácil de manipula­ción, adoptando como ejemplares o modelos las actuaciones que ven. La publicidad se encarga de crear en ellos nuevas necesidades.
      Según un estudio de 9 psicólogos durante 5 años, el abusivo consumo de violencia influye especialmente en niños y adolescentes para que utilicen la violencia en la resolución de los conflictos de la vida real y les induce a una mayor aceptación de la violencia sexual.
      Un estudio hecho por la Sección de Paidopsiquiatría de La Paz concluía: "El niño que tiene otras posibilidades de grupo, de salir con amigos, de hacer escultismo, trabajos manuales, ir a un Gimnasio o a una Academia, no está aferrado a la televisión. Y la verdad es que a los pobre­citos, a veces, no les damos otra oportunidad".
   
      Mons. Casaroli, Secretario de Estado de Pablo VI, escribió sobre TVE el, en nombre del Papa, con términos que resultan muy duros, y más sabiendo que en la Santa Sede suelen utilizar un estilo muy diplomático:
"No sería justo silenciar las diversas voces que también en España ponen de relieve su viva preocupación por el contenido disolvente de no pocos programas. No sin fundamento se lamentan de las maniobras informativas y de opinión, que ata­can los valores morales y no respetan debidamente la dignidad de la familia y el sentido cristiano del amor.
Cuando un Estado monopoliza o manipula los Medios de Comunicación Social con fines partidis­tas, se conculca el derecho a la verdad. Cuando a través de los Medios Informativos se atacan e incluso se trata de destruir los valores morales de la sociedad conduciendo, sobre todo a los jóvenes, a consideraciones puramente hedonísticas en los comportamientos vitales, se hiere y concul­ca el derecho a la verdad".

      ¿Cuánto tiempo te pasas ante la TV semanalmente, de promedio...?


 

B) SENTIDO DEL TIEMPO LIBRE

 

      Son numerosos los tiempos libres o de vacaciones. Y la sociedad camina a una disminución del trabajo en virtud de la técnica y civilización moderna. Tras la revolución industrial viene la electrónica, que va reduciendo el esfuerzo y trabajo. Se prevé que en el futuro los tiempos de tiempo libre serán cada vez mayores. Los autómatas, ordenadores o robots trabajarán para que los hombres puedan dedicarse... ¿a qué?  Esta es la cuestión.

      ¿A qué dedicamos el tiempo libre?

    ¿Por qué el hombre ansía el tiempo libre o de vacaciones? Porque se siente esclavizado, y quiere huir de esas ataduras, buscando alcanzar su personalidad a través de la libertad. En el fondo, más que tiempo libre, pide libertad para sentirse persona. Más que tiempo libre, busca ser libre en el tiempo.

"La liberación progresiva del trabajo en favor del tiempo libre, para el encuentro de sí mismo, para sentirse libre de condicionamientos biológicos, sólo se concibe diciendo hacia dónde se dirige esa subjetividad libre, pues el ser no puede quedar libre en el vacío, en el sin sentido, pues de ser así huirá dicha libertad".
(Emeterio Fernández Marcos).

      Se trata de estar
- liberado de:       coacciones externas, estructuras alie­nantes, angustia, ansiedad...
- liberado para: una meta, un ideal que dé sentido al tiempo libre, al trabajo, a la vida...

    La forma de utilizar los tiempos libres o de vacacio­nes implica toda una "Filosofía de la vida" o/y la va creando.

      De hecho, es un verdadero T E S T, que nos revela los auténticos ideales y criterios de la persona. El verdadero subconsciente, está escondido, relegado a un segundo plano por impositivos sociales. Muchas personas no conocen su verdadera personalidad ni intimidad.
      Cuando las cadenas y rejas de las obligaciones sociales desaparecen, y lo impuesto y artificial de la vida se relaja, se libera y brota instintivamente lo que hay en el interior.

      Llama la atención que personas que en la vida ordinaria se muestran piadosas, ordenadas y corteses, en momentos de vacaciones se vuelven perezosas, desordenadas, prescindiendo de Dios y de los demás. Esto indica que el aspecto educado que muestran en la vida ordinaria es solamente una fachada ficticia, que oculta un corazón sin cultivar, egoísta, frío y pagano.
      En cambio, el que en los tiempos de vacaciones sabe organizarse y aprovechar el tiempo, dar a Dios lo que es de Dios y a los hombres lo que es de los hombres, vivir con orden, alegría y dominio propio, está demostrando que posee una interioridad rica y madura.

      Por eso las vacaciones  son espejo del alma.

      Además, y esto es más importante, si se saben utilizar bien, constituyen una ocasión privilegiada de "construir" la verdadera personalidad en todas sus dimensiones.

 

      Los cristianos tenemos en la fe una ayuda inestimable para comprender el sentido del tiempo de tiempo libre.
      La fe nos dice que el hombre ha sido creado por Dios para gozar de la felicidad eterna. "El hombre ha sido creado por Dios para un destino feliz situado más allá de las fronteras de la miseria terrestre" (GS 18). La razón de ser de su breve estancia en la tierra no es inmanente, sino trascendente: no se trata tanto de tener aquí un gozo inmediato o de alcanzar unas riquezas materiales y perecederas, sino de servirse de lo terreno para conseguir lo celestial, usar de lo transitorio para alcanzar lo definitivo.

      Jesús critica duramente a quienes viven excesivamente preocupados de reunir riquezas en la tierra. Cuenta la parábola de un hombre que vivía muy preocupado de sus negocios. Cuando ya se disponía a disfrutar de sus riquezas, Dios le dice: "¡Necio! Esta misma noche morirás. ¿Para quién serán las cosas que atesoraste?". Jesús termina la parábola con una conclusión: "así es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece para Dios" (Lc 12,16-21).
      En otras ocasiones Jesús repite dónde está la auténtica riqueza: "No amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban. Más bien amontonaos tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón". (Mt 6,19-21).

 

Cuadro de texto: EN SÍNTESIS,  EL SENTIDO DE ESTA VIDA PASAJERA  ES CONSEGUIR LA ETERNA     

 

      La conclusión es clara: tenemos que servirnos de las cosas de la tierra para conseguir el cielo. De otra forma: son buenas para mí aquellas cosas que me llevan a Dios; son malas las que me apartan de Dios.
      En concreto, ¿cuál es lo realmente bueno y malo para mí?
      El criterio moral de "bueno" y "malo" no está en que satisface o no gustos o caprichos, sino en que me ayuda o no para llegar a Dios.
      Es "bueno" éticamente un libro si me hace mejor. Es "malo" si me aparta de Dios. Es "bueno" un amigo que sea honrado, fiel, moral. Es "malo" quien me aparta de Dios, aunque sea atractivo y divertido.
      No debemos guiarnos tanto por el criterio del gusto o capricho sino, ante todo, por el de la utilidad en orden a Dios.
      San Luis Gonzaga se preguntaba ante cada decisión que debía tomar: "¿De qué me sirve esto para la vida eterna?". Y fue consecuente. Por eso hoy goza para siempre en el Cielo.

      Las mejores vacaciones no son necesariamente aquellas en que más he disfrutado, sino aquellas que más me han servido para acercarme a Dios y encontrarme en profundidad conmigo mismo y con los demás. El mejor uso del tiempo libre no está en función del dinero o diversión, sino en función de la perfección integral de la persona.

      Conforme a este principio, el pensamiento cristiano da un triple valor al tiempo libre o de vacaciones: valor espiritual, de descanso y cultural. Es importante entenderlo y practicarlo, porque no sólo contribuye a conseguir la salvación eterna, sino también la perfección humana y la verdadera felicidad, ya aquí, en la tierra.

 

C) TRIPLE  DIMENSIÓN  DEL  TIEMPO  LIBRE

 

1º) DIMENSIÓN  ESPIRITUAL

 

                Un teólogo moderno explica cómo el tiempo libre tiene una finalidad primaria en el hombre: realizarse en su ser religioso: 

"El hombre transciende hacia el misterio del ser absoluto. Si se libera en el tiempo libre, tiene que liberarse para vivir lo trascendental. Si no, no ha entendido por qué y para qué se libera.  Ahora bien, la explicitación de lo transcendental se llama religión. Por eso, aunque suene a extraño, piadoso y pasado de moda, hay que decir que si el hombre se libera es para una realización más intensiva de la existencia religiosa"    (Karl Rahner).

    En la Biblia aparecen dos tipos de fiestas o "vacaciones":
* Fiesta semanal (sábado).
* Fiestas anuales  (Pascua en primavera; Tabernáculos en   verano; Expiación en otoño).
Todas tienen un común denominador: su carácter religioso.
Cuando los judíos dejaban el trabajo era para dedicar su tiempo a Dios.

                Dios lo pide de forma expresa en la Biblia:
"Recuerda el día del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos, pero el día séptimo es día de descanso para Yah­veh, tu Dios... Bendijo Yahveh el día del sábado y lo hizo sagrado". (Ex 20,8-11).
"Guardad el sábado, porque es sagrado para voso­tros" (Ex 31,14).
"Recuerda el día del sábado para santificarlo. Es para tu Dios" (Ex 20,8).
"Guardarás el día del sábado para santificarlo, como te lo ha mandado Yahveh, tu Dios" (del Decálogo). (Dt 5,12).   Cfr. Ex 58,13s; etc.
     
      Los judíos dedicaban a Dios el primero de los nacidos (Ex 13,12; 34,19s; etc.), y las primicias de la cosecha (Ex 22,28; Dt 14,22ss; 26,1ss; etc.).   También le dedican a Dios un tiempo prioritario: se reúnen un día a la semana en la sinagoga para oír y meditar la Palabra de Dios, para cantarle himnos y orar.

      Los discípulos de Jesús siguieron al principio guardando el sábado   (Mt 28,1; Mc 15,42; 16,1; Jn 19,42; Hch 13,14; 16,13; 17,2; 18,4).
      Más tarde, "el primer día de la semana"   (Mt 28,1; I Co 16,2) se considera como "el día del Señor" (Ap 1,10) por ser el día de la Resurrección. "El primer día de la semana, estando nosotros reunidos para la fracción del pan..." (Hch 20,7).
      De modo que ya los primeros cristianos lo trasladaron a lo que hoy llamamos "Domingo", o "día del Señor".
     
"La Iglesia, por una tradición apostólica que trae su origen del mismo día de la Resurrección de Cristo, celebra el misterio pascual cada ocho días, en el día que es llamado con razón «día del Señor», o domingo. En ese día los fieles deben reunirse a fin de que, escuchando la Palabra de Dios y participando en la Eucaristía, recuerden la Pasión, Resurrección y Gloria del Señor Jesús, y den gracias a Dios" (SC 106).

"Para defender la dignidad del hombre como ser creado por Dios y dotado de un alma hecha a imagen divina, la Iglesia Católica ha urgido siempre la fiel observancia del tercer mandamiento del Decá­logo: «Acuérdate del día del sábado para santifi­carlo» (Ex 20,8).
Es un derecho de Dios exigir del hombre que dedique al culto divino un día a la semana, para que así su espíritu, liberado de las ocupaciones de la vida diaria, pueda elevarse a los bienes celestiales y examinar en la secreta intimidad de su conciencia en qué situación se hallan sus rela­ciones personales, obligatorias  e inviolables, con Dios".  (Juan XXIII: "Mater et Magistra", nº 249).

      ¿Cuál fue el origen de las actuales vacaciones de Navidad y Semana Santa?: Exclusivamente religioso. El cristiano NECESITABA en esas fechas más tiempo PARA DEDI­CARLO A DIOS. Eran días de intensa oración y participación litúrgica. Por eso y para eso suspendía el trabajo.

      La sociedad actual, neo-pagana, ha quitado a Dios de la vida, pero se queda con estas vacaciones. No tendrá tiempo para lo religioso, pero sí para pasarlo bien, esquiar y tomar el sol. En la práctica, las han convertido en unas vacaciones de invierno y de primavera. Es más, el ateísmo militante va eliminando sistemáticamente fiestas religiosas (Ascensión, Corpus, S. Pedro y S. Pablo, etc.) para irlas sustituyendo por fiestas paganas o anodinas (Autonomía, Constitución, Carnavales, etc.).

      Lo honrado sería que, quienes no creen en Jesús, no se tomaran vacaciones en Navidad y Semana Santa, sino que trabajaran como en cualquier otra fecha...
      ¡Pero sí que es sincero y urgente el que, quienes decimos que creemos en Jesús, recuperemos el valor religioso de estos días!

El tiempo libre o de vacaciones debe tener siempre
esta finalidad primaria y fundamental:


"BUSCAD PRIMERO EL REINO DE DIOS
Y LA SANTIDAD,
Y LO DEMÁS SE OS DARÁ POR AÑADIDURA"


(Mt 6,33)

  

      El alma no puede darse vacaciones. La muerte no se da vacaciones, y en ese tiempo las almas se salvan y se condenan. El demonio tampoco se da vacaciones: en ese tiempo se peca más. Tampoco Jesús se las da: sigue invitándonos: "Venid a Mí" (Mt 11,28) y entregándosenos en la Eucaristía.

      En los tiempos libres deben tener prioridad nuestros encuentros con Dios: Misa y Comunión, Confesión frecuente, Oración, lectura espiritual y formación de la fe, aposto­lado, catequesis, visita a enfermos y ancianos, etc.

      En el comienzo de sus vacaciones en Castelgandolfo, decía Juan Pablo II que el sentido de las vacaciones no es sólo restablecimiento físico, sino sobre todo espiritual:
"Un descanso espiritual que viene siempre de la oración, de nuestro estar con Dios, con este Dios que se ha hecho tan cercano a nosotros, que es nuestro Emmanuel, Dios con nosotros. Busquemos el modo de estar siempre con El. Las vacaciones sirven también para este objetivo de estar muy cercanos a El, a Dios que está en todas partes y desde todas partes nos busca y quiere ser también buscado y hallado por nuestra parte". (07-07-85).

 

      Muchas veces se suele decir durante el curso que "no hay tiempo" (generalmente por una falsa jerarquía de valores, porque si hay tiempo para el inglés o el tenis, ¿por qué no lo va a haber para lo esencial?).
      Unos tienen más dinero y otros menos. Unos son más inteligentes y otros menos. Pero todos tenemos exactamente el mismo tiempo. Aquí nadie tiene excusas. El que quiere de verdad algo saca tiempo para ello. Cuando no se quiere algo no se tiene tiempo para ello…  
      En vacaciones no hay excusa válida: hay tiempo abundante para estar con Dios, conocerle, tratar con El, darle a conocer a los demás, profundizar en el estudio de la fe... Quien no avanza espiritualmente en vacaciones es pura y simplemente porque no quiere.


2º) DESCANSO

 
      Etimológicamente, la raíz de la palabra "sábado" (tB;V') significa "cesar", "descansar".

      Dios pide a su Pueblo que descanse un día a la semana.
      En el Decálogo Dios manda: "Recuerda el día del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos, pero el día séptimo es día de descanso para Yahveh, tu Dios. No harás ningún trabajo. Pues en seis días hizo Yahveh el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto contienen, y el séptimo descansó. Por eso bendijo Yahveh el día del sábado y lo hizo sagrado". (Ex 20,8-11; Dt 5,13-15).
      "Seis días harás tus trabajos, y el séptimo descansarás" (Ex 23,12).
      "Seis días se trabajará, pero el día séptimo será día de descanso completo, consagrado a Yahveh" (31,15).

      Los motivos que pone la Biblia para el descanso semanal son fundamentalmente tres:
- Participación del hombre en el reposo de Dios (Ex 20,11).
- Conmemoración de la liberación de Israel (Dt 5,15)
- Motivo humanitario: en aquel tiempo se trabajaba muchas   más horas cada día, y no había vacaciones (Ex 23,12).

      También Jesús invita a sus discípulos: "Venid a un lugar solitario, para descansar un poco" (Mc 6,31).

"Constituye un derecho y una necesidad para el hombre hacer una pausa en el duro trabajo cotidia­no, no ya sólo para proporcionar reposo a su fatigado cuerpo y honesta distracción a sus senti­dos, sino también para mirar por la unidad de su familia, la cual reclama de todos sus miembros contacto frecuente y serena convivencia".
"La religión, la moral y la salud exigen con­juntamente el descanso periódico. La Iglesia Cató­lica, desde hace ya muchos siglos, ha ordenado que los fieles observen el descanso dominical y asis­tan al santo Sacrificio de la Misa, que es al mismo tiempo memorial y aplicación a las almas de la Obra redentora de Cristo".
"Sin embargo, con vivo dolor de nuestro espí­ritu observamos un hecho que debemos condenar. Son muchos los que, tal vez sin propósito de conculcar esta santa ley, incumplen con frecuencia la santi­ficación de los días festivos, lo cual necesariamente origina graves daños, así a la salud espiritual como al vigor corporal".
"En nombre de Dios, y teniendo a la vista el bienestar espiritual y material de la humanidad, hacemos un llamamiento a todos, autoridades, empresarios y trabajadores, para que se esmeren en la observancia de este precepto de Dios y de la Iglesia y recuerden la grave responsabilidad que en esta materia contraen ante Dios y ante la sociedad".    (Juan XXIII: "Mater et Magistra", 250-253).

      El descanso que Dios manda tiene bases religiosas (dedicar más tiempo a Dios) y humanas (necesidad física y psíquica de reponer fuerzas).

      Siempre ha sido necesario el debido descanso en el trabajo, y para defender la salud física y mental del hombre Dios manda descansar.
     
“El descanso pertenece, no sólo al orden huma­no, sino también al programa divino de la vida humana. Reposa bien el que trabaja bien, y por su parte, el que trabaja bien, debe reposar bien". (Juan Pablo II: 25-07-79).

"El descanso del deber forma parte del mismo deber"  (Montaigne, Marañón).

      El hombre de hoy necesita el descanso de una forma especial, dado el permanente estado de estrés y supraesti­mulación psicofísica en que vive. Desde que suena el despertador (aunque no se haya dormido suficientemente): ruidos, prisas, atascos, semáforos, excursiones buscando ventanillas para hacer declaraciones, pagar impuestos, presentar instancias, darse de alta o de baja, renovar carnets, pedir hora en la Seguridad Social. Añadamos pro­blemas personales, económicos y familiares...
      El ritmo estresante llega a provocar angustia, ansiedad, alteraciones cardíacas, úlceras, asma bronquial, cefaleas, ginecopatías, endocrinopatías, neurosis y otros muchos trastornos funcionales.
      Es necesario hacer reposar al sistema nervioso, relajarse, reponerse, recuperar la dimensión humana.

      Pero el hombre de hoy no sabe descansar: muchas de las actividades que se realizan en tiempos libres o de vaca­ciones no sólo no descansan, sino que son más agotadoras y perjudiciales para la misma salud psicofísica.

    La sociedad actual impone un ritmo de trabajo acelera­do, trepidante. Hay que esforzarse antinaturalmente para conseguir vivir en ese ritmo.
      En los tiempos de tiempo libre, en vez de buscar el ritmo natural de la persona, recuperando la paz, se vive también aceleradamente: viajes continuos y rápidos, muchas fiestas, actividades, estrés, siempre contra-reloj. Incluso a veces se vuelve unos días antes de terminar las vacaciones ¡para descansar!...
      No se logra descansar debidamente y la salud pagará las consecuencias.

      Es claro el daño que se hace quien "aprovecha" sus vacaciones para seguir trabajando por dinero, para ascender o por motivos similares.
      Quien busca el "TENER" por encima del "SER" tiene una "Filosofía de la vida" equivocada. No trabaja para vivir, sino que vive para trabajar. La espiral del consumismo le hace buscar bienes terrenos a costa de los valores más profundos de la persona.

      Una gran parte de la juventud utiliza en sus tiempos de tiempo libre diversiones prefabricadas, estereotipadas, alienan­tes que, por su ritmo, ruido y estilo no sólo no relajan sino que perjudican el sistema nervioso. Y, lo que es peor, pasivizan la personalidad del joven, que ve anularse su capacidad de elegir y decidir lo que más le conviene al estar siempre pendiente de lo que hacen los demás. El joven en edad se convierte de repente en un viejo vacío de criterios y de ilusiones.
      Se da paso libre a "la parte más primitiva del ser, arropándose con un ambiente musical de ritmos elementales que, estimulando las partes más primitivas del cerebro, hacen que la persona quede dominada por la animalidad y deje de percibir el ser consciente, su estar en la realidad actual." (Emeterio Fernández Marcos, Psiquiatra).

      Se impone un examen sereno: ¿Cómo descanso?

      Quizás, tras una seria reflexión, convenga cambiar algunas actividades, hábitos o estilo de utilizar estos tiempos, para darles un nuevo ritmo, en el que realmente el organismo descanse y la psicología se serene y reponga.

      Los médicos y psicólogos recomiendan deporte diario en las vacaciones. Para los jóvenes son muy buenas las marchas, excursiones, campamentos. También es momento de fomentar la unión y convivencia familiar.

 

"¡Qué descansada vida la del que huye del mundanal ruido,
y sigue la escondida senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido"
(Fray Luis de León).


       El mejor descanso le encontramos en Dios.

"Méteme, Padre Eterno, en tu Pecho,
Misterioso Hogar.
Dormir‚ allí, pues vengo deshecho,
Del duro bregar".
(Unamuno)

       Dios es Fuente de paz y descanso para los que le aman.

"Qué‚ deseables son tus moradas, Señor!.
Mi alma anhela los atrios del Señor.
Mi corazón grita de alegría por el Dios vivo.
Hasta el pajarillo ha encontrado una casa,
la golondrina, un nido donde poner a sus polluelos:
tus altares, Señor, mi Rey y mi Dios.
Dichosos los que viven en tu casa alabándote siempre.
Más vale un día en tus atrios que mil en mi casa,
prefiero el umbral de la casa de Dios
a vivir con los malvados.
Porque Dios es almena y escudo.
El da la gracia y la gloria.
¡Oh Señor, dichoso el hombre que confía en ti!".
(Salmo 84)

"Descansa en el Señor y espera en El"
(Salmo 37,7) 
 
"Sólo en Dios está el descanso de mi alma,
de El viene mi salvación.
Sólo El es mi roca y mi salvación,
mi alcázar, no vacilaré" 
(Salmo 62,2-3.6ss) 

Dice Jesús: 
"Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados,
y Yo os aliviaré.
Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón,
Y ENCONTRARÉIS VUESTRO DESCANSO".
(Mt 11,28-29)

 

3º) DIMENSIÓN  CULTURAL

 

     Vivimos en una época de gran avance técnico (Microbio­logía, Bioquímica, Enzimología, Electrónica, Astrofísica...) pero a costa de un retroceso humano. Se habla de respeto a la persona, pero se la trata como unidad esta­dística, controlable por ordenador.

      Muchos trabajos actuales son rutinarios, monótonos, repetidos, donde no se requiere excesivo sentido creador o iniciativa. Se emplea al hombre como elemento automático, no como persona. Se cultiva el "homo faber", perdiendo el vista el "homo sapiens". El trabajo mantiene al hombre ocupado en cosas externas, sin tiempo para formar su propia personalidad.

      Las vacaciones son el momento ideal para encontrarse consigo mismo, dedicarse al hallazgo del espíritu, completar su personalidad en aspectos que están habitual­mente descuidados por falta de tiempo.

      En nuestros días "de vacación de los grandes valores, surge el valor de las grandes vacaciones" (Edgar Morin).

      Si el tiempo de tiempo libre no lleva al hombre "al desarrollo de lo transcendente, aparece un motivo de anormalidad en la función del tiempo libre y de la libertad" (Emeterio Fdz. Marcos).

      El tiempo libre no debe limitarse a mera relajación:
"- Hijo, para descansar es necesario dormir,
no pensar, no sentir, no soñar.
- Madre, para descansar, morir". 
(Manuel Machado)

      Tampoco puede reducirse a reponer fuerzas para poder seguir trabajando, como si el hombre fuera una máquina.
      Si se suspende el trabajo no es sólo para reponer fuerzas, sino para encauzar éstas a metas más personales y elevadas.

"El sentido propio de la reducción del trabajo es el trabajo espiritual y la 'musa' espiritual del hombre, no propiamente el 'reposo' en cuanto recobrar las fuerzas biológicas y físicas, ni tampoco el 'placer'".  (Karl Rahner). 

"El tiempo libre sin un objetivo es muerte y sepultura del hombre vivo"  (Séneca).

"Sólo puede haber tiempo libre cuando el hombre se encuentra consigo mismo. No es lo mismo tiempo libre que falta de actividad".  (Josef Pieper).

      Esta es también la mentalidad de la Iglesia, que quiere que aprovechemos estos tiempos privilegiados para nuestra perfección integral.

Los hombres de hoy han avanzado mucho, pero "mientras se empeñan en dominar y transformar el mundo exterior, corren el peligro de incurrir por negligencia en el olvido de sí mismos y de debili­tar las energías de su espíritu y de su cuerpo.
Con razón afirma nuestro predecesor Pío XII que la época actual se distingue por un claro contraste entre el inmenso progreso realizado por las ciencias y la técnica y el asombroso retroceso que ha experimentado el sentido de la dignidad humana: «La obra maestra y monstruosa, al mismo tiempo, de esta época ha sido la de transformar al hombre en un gigante del mundo físico a costa de su espí­ritu, reducido a enano en el mundo sobrena­tural y eterno. (24-12-1943)»".   (Juan XXIII: "Mater et Magistra", 242s).

"Mientras aumenta la luz de la ciencia de las cosas, se extiende la oscuridad sobre la ciencia de Dios y, consiguientemente, sobre la verdadera ciencia del hombre. Mientras el progreso perfec­ciona maravillosamente los instrumentos de toda clase de que el hombre dispone, su corazón va cayendo hacia el vacío, la tristeza y la deses­peración."  (Pablo VI: 29-11-1963).
"Es propio de la persona humana el no llegar a un nivel verdaderamente humano si no es mediante la cultura. Con la palabra «cultura» se indica, en sentido general, todo aquello con lo que el hombre afina y desarrolla sus innumerables cualidades espirituales y corporales" (GS 53).

"Con la disminución ya generalizada del tiempo de trabajo aumentan para muchos hombres las posi­bilidades (culturales).
Empléense los descansos oportunamente para relajación del ánimo y para consolidar la salud de la mente y del cuerpo, ya sea con actividades o estudios libres, ya con viajes a otras regiones, con los que se afina el espíritu y los hombres se enriquecen con el mutuo conocimiento; ya con ejer­cicios físicos y manifestaciones deportivas, que ayudan a conservar el equilibrio espiritual, incluso en la comunidad, y a establecer relaciones fraternas entre los hombres de todas las clases, naciones y razas.
Cooperen los cristianos también para que las manifes­taciones y actividades culturales colecti­vas, propias de nuestro tiempo, se humanicen y se impregnen de espíritu cristiano. Todas esas posi­bilidades no pueden llevar la educación del hombre al pleno desarrollo cultural de sí mismo, si al mismo tiempo se descuida el preguntarse a fondo por el sentido de la cultura y de la ciencia para la persona humana"  (GS 61).

"Disfruten todos de un tiempo de reposo y descanso suficiente, que les permita cultivar la vida familiar, cultural, social y religiosa. Tengan la posibilidad de desarrollar libremente las energías y las cualidades que tal vez en su trabajo profesional apenas pueden cultivar"  (GS 67).

Veamos el juicio de otros pensadores actuales:

La sociedad actual "ha vaciado al hombre, ha hecho desaparecer la presión exterior (?), pero no ha liberado al hombre para darle una vida llena de sentido. Deja al hombre tiempo de divertir­se, pero no hace nada para que piense, para que exprese un mundo, su mundo, a sí mismo en su mundo. El resul­tado es el hastío del progreso indefinido y absurdo".  (Erik Weil: "Violence et langage").

"Al perder su fantasía, la humanidad ha comen­zado a encaminarse hacia ese materialismo férreo que, orientado hacia la obtención de una utilidad directa y tangible, iba a darle en pocos siglos un dominio innegable del mundo, pero a costa de un materialismo que un día habría de entregarlo a la más espantosa de las crisis que jamás haya conoci­do la humanidad, y durante la cual habría de lanzarse a una obra despiadada de autodestrucción, por haber perdido el sentido de los grandes valores".  (Jacques Pirenne: "Les grands courants de la civi­lization universelle"). 

"Hoy nuestra existencia espiritual e intelec­tual está truncada"  (Dietrich Bonhoeffer: Résistence et soumission").

"Asistimos a una especialización de la inteli­gencia en los problemas de medios, y a un rotundo fracaso de la reflexión sobre los fines...
Disponemos de una red incomparable de medios de comunicación, y la comunicación fracasa". (Marguerite Lena: "Dimensions de l'intelligence").

      En nuestro tiempo, de creciente especialización, se va estrechando y limitando cada vez más el horizonte del trabajo y del estudio, de modo que son cada vez mayores los campos humanos que quedan en barbecho, sin explotar. Los momentos de tiempo libre son los más idóneos para completar la formación humana en otras dimensiones y facetas.

      En los tiempos de tiempo libre y vacaciones vamos preparando nuestro futuro:
      "Tal será el futuro como la actual cultura"  (Juan Pablo II: a la UNESCO, 2-06-1980)

      Es cierto que cuesta, porque sería más fácil pasar estos tiempos sin pensar en nada, dejándose llevar del ambiente facilón, pero recordemos que "el hombre se reali­za solamente en la medida en que sabe imponerse exigencias a sí mismo" (Juan Pablo II, en París, a jóvenes: 1-06-80)

      Suponiendo asimilada la necesidad de vivenciar la dimensión espiritual y de descanso en los tiempos de tiempo libre, y a modo de sugerencia, indico un pequeño campo de posibi­lidades, que el lector deberá acomodar y completar según su propia situación. Por supuesto, sin angustiarse tratan­do de hacer todo, pero tampoco dejándolo sistemáticamente para las vacaciones siguientes...

- Adelantar materia del curso próximo, preparando suave­mente alguna asignatura
- Estudio y práctica de lenguas.
- Lectura de temas formativos: Historia, Literatura, Arte,   etc.
- Aprender a escribir correctamente a máquina.
- Aprender a manejar el ordenador (Procesador de textos, hoja de cálculo, base de datos...)
- Aprender a nadar bien.
- Sacar carnet de conducir.
- Aprender a cocinar.
- Tocar algún instrumento musical.
- Aprender a hablar en público (oratoria)
- Cursillos prácticos,  como "salvamento y Socorrismo".
- Trabajos manuales.
- Pintar o dibujar.
- Aprovechar para comunicarnos más con los demás, descubrir nuevas y buenas amistades, fomentar la corres­pondencia.
- Aprender juegos de manos.
- Dar clase a chicos más pequeños (se aprende, se ayuda, se ahorra...).
- Coleccionar cosas interesantes.
- Etc., etc., etc. 

      Si cada época vacacional nos pusiéramos una meta útil y apropiada, podríamos ir consiguiendo una formación huma­na muy completa, que potenciaría nuestro trabajo y alcan­zaría una personalidad profundamente rica.


R E S U M I E N D O


      Hay que saber organizar los propios tiempos libres conforme a un ideal y una jerarquía coherente de valores. Dar lo que le corresponde a cada uno de los tres niveles: Religión, descanso, cultura.

      Si ésta es la función normal del tiempo libre, lo que salga de esto cae en el campo de la patología de la persona. Como una alteración en el estómago o en el corazón causa una enfermedad orgánica, la alteración de la función del tiempo libre ocasiona una disfunción  en la personalidad, que repercutirá en diversos niveles: orgánico (nervios, agotamiento...), psíquico (vacío, soledad, frustración...), religioso (disminución en la fe, distan­ciamiento de Dios...)

      El "tratamiento" debe ser etiológico y filosófico:  

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¡BUSCAR EL SENTIDO DE LA VIDA!

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"Deseo buenas vacaciones a todos los que tienen la suerte de poder gozar de ellas. Pensamos cómo aprovecharlas para descanso y para momentos de silencio, de reflexión, de estudio, de oración.
Nuestra actividad ordinaria es insuficiente para satisfacer las necesidades espirituales del hombre, el cual, cuanto más oprimido se siente por los compromisos de su trabajo, tanto más sueña en tener un poco de tiempo libre.
El tiempo libre debería dar al hombre la satisfacción de encontrarse a sí mismo, y por dos caminos distintos, pero que pueden hacerse conver­gentes si se recorren con inteligencia.
El hombre desea encontrarse a sí mismo volviendo a un contacto directo con la naturaleza, con el grande, inmenso y estupendo cuadro del cosmos que nos rodea, del que frecuentemente nuestra vida ordinaria nos hace forasteros; y este contacto tonificante debería ser el estímulo para una conciencia de las cosas y de nosotros mismos, que nos abre el segundo camino para la recupera­ción de nuestro ser personal: el pensamiento y la oración, sobre todo, y en el equilibrio de las propias facultades, el deseo del bien, el deber de amar y de atender a las necesidades del prójimo.
De este modo llegamos a la visión realista de nuestra sociedad, de la cual acaso nos quería alejar el encantamiento de las vacaciones. En este instante de reposo físico y espiri­tual, nos hace­mos más sensibles ante los sufri­mientos de los demás; de todos aquellos, por ejemplo, que por compromisos de trabajo o por enfermedad o por pobreza, no pueden gozar de las vacaciones."   (Pablo VI: 15-07-1973). 

"El valor del tiempo depende del uso que se hace de él. Para muchos, el tiempo libre reviste subjetivamente más importancia que el tiempo consagrado al trabajo. Se debe recuperar el valor del descanso, el descubrimiento gratuito de las maravillas de la creación y la relación personal con el Creador que se nos revela y nos reúne. El tiempo libre es a la vez un tiempo de salud y un tiempo que se ha de reservar para poder disponer de él con vistas al desarrollo integral de la vida personal y familiar. Tiempo libre, igualmente, para el servicio a la comunidad humana con miras a los compromisos que se puedan asumir en la vida asociativa, caritativa y política. Tiempo de contemplación gozosa de la obra de Dios, de acción de gracias por los frutos de la tierra y por los del trabajo del hombre. Tiempo de comunión y de paz entre los hermanos unidos en su vocación común de hijos de Dios, Creador y Salvador".  (Juan Pablo II: 17-11-90).

"Por lo tanto, FELICES VACACIONES,
pero jamás para la pereza o para el
olvido de la realidad y del deber".
(Pablo VI: 15-julio-1973)

  



 

(Apéndice práctico para los Grupos de Oración)
 
LA EXPERIENCIA DE VACACIONES PASADAS RECOMIENDA:

 

Organización y planificación del verano

- Evitar la pereza, modorra y pérdida de tiempo.
- Planificar previamente el verano, de forma que no haya espacios muertos y siempre se tenga algo qué hacer: Oración, formación, estudio, trabajo, cursillos...
- Organizar el día armónicamente, según jerarquía de valores.

 

Vida espiritual

- Salvar ante todo los compromisos de Grupos.
- Aprovechar para dedicar más tiempo a la oración y la vida espiritual.
- Poner las actividades espirituales en las horas más apropiadas.
- Saber pasar por encima de respetos humanos.
- Ser conscientes de que hay que ser "testigos de Jesús" allá donde se esté, con las conversaciones, ejemplo, etc.
- Ayudar en la Parroquia: dirigir el Rosario, hacer las lecturas, cantar, dar catequesis, visitar enfermos o ancianos, etc.
- Revisar frecuentemente el avance espiritual.

 

Contacto con la gente de Grupos

- Que continúen las reuniones fijas, aunque haya poca gente. Y no sólo "de mantenimiento", sino "de avance".
- Que los Jefes se preocupen especialmente de todos los miembros de su grupo, atendiendo a los que están cerca, escribiendo a los que están lejos y rezando por todos.
- Escribir cartas o circulares periódicas orientando y animando.
- Que todos tengan contacto frecuente con su jefe, perso­nalmente o por escrito
- Para eso convendrá tener previamente una lista de direc­ciones de vacaciones.
- Que cada uno también se mantenga en contacto con los demás, personalmente, o por carta. Contando noticias, experiencias y, sobre todo, animando.
- Que cada uno se sienta responsable de animar a los demás. Es un apostolado estupendo.
- Organizar más actividades para Grupos y amigos: campa­mentos, convivencias, visitas a enfermos, marchas, reu­niones, excursiones...
- Quedar para rezar, hacer deporte, etc.

 

 

Burgos, 31 mayo 1992
Palencia, 1 mayo 2003

 

A. M. D. G.